¿Vainilla, mokka o especiado?: nuevos vinos de diseño a la medida de cada paladar

En la actualidad, cada vez más bodegas están haciendo foco en las características del terroir como un valor agregado y una cualidad diferenciadora, que le imprime un sello único a sus vinos. 

En la misma línea, más enólogos se vuelven más y más puristas, buscando que la expresión de la uva se muestre lo más nítida posible, sin grandes interferencias o enmascaramientos por parte de la madera.

El lema, para muchas bodegas, de a poco se va unificando: intervenir lo menos posible y que hable el viñedo.

Sin embargo, en pleno auge del discurso pro-terroir, una bodega -que igualmente en otros segmentos suele resaltar las cualidad de suterruño sanjuanino- acaba de lanzar una línea de vinos que va en la dirección contraria. 

Se trata de Finca Las Moras que, con su nueva marca Dadá, se aleja del discurso del viñedo y de la "no intervención" para alumbrar vinos de 100% de diseño y que están saliendo a la venta a un precio sugerido de $36. 

La principal característica, más allá de las implicancias de su nombre -llamativo para el mundo del vino- es que son vinos formulados para que de ahora en más, y en cada futura añada, el consumidor se encuentre con un mismo vino en el que el protagonista es la madera.

Claro que con un detalle: los enólogos buscaron sintetizar en las tres etiquetas que conforman la línea Dadá las características más comunes que se puede esperar de un vino con madera para que el consumidor pueda elegir entre un ejemplar donde sobresalen las notas de vainilla, las notas de café o las notas especiadas.

En definitiva, no es un vino diseñado para aquellos paladares que pretenden encontrar ese toque diferenciador del terroir sino que, por el contrario, está pensado para los que busquen el vino con madera que mejor se adapte a su gusto.

Al respecto, durante la presentación, que tuvo lugar días atrás en Belushi, en pleno corazón de Palermo Soho, el gerente comercial de Finca Las Moras, Pablo Moraca, brindó un concepto que sintetiza el espíritu de este nuevo producto: "Hay una generación que creció desayunando Coca-Cola y su paladar se armó en función de esa bebida".

En este contexto, aseguró que "el desafío que nos planteamos fue cómo incorporar, desde lo organoléptico, a esos nuevos consumidores".

De este modo, destacó, "en lugar de hacer foco en las características de la variedad, buscamos hacer foco en lo sensorial que puede aportar la madera, en combinación con las distintas variedades.

Así, "lo que proponemos no es un típico Malbec o un típico Cabernet Sauvignon".

Acto seguido, antes de pasar a degustar las nuevas etiquetas, hizo hincapié en el hecho de que el lugar elegido era bastante oscuro y ruidoso, es decir, lejos de los ambientes luminosos y tranquilos, ideales para realizar una cata técnica.

¿La razón de esto? Que la bodega no busca la complejidad ni tampoco que el consumidor "hile fino", si no, por el contrario, en cada uno de sus tres vinos apuesta a que se destaque un aroma prácticamente único en nariz, propio de la madera.

En este contexto, Vinos & Bodegas degustó los tres Dadá que, para simplificar aun más la comunicación con los potenciales compradores, están identificados con un número: 1, 2 y 3.

Así las cosas, Dadá 1 es un bivarietal, conformado por Malbec y Bonarda, cuyo leitmotiv es la "vainilla", propio de su paso por roble americano. En nariz, este descriptor definitivamente toma la copa por asalto, compitiendo de igual a igual por un espacio con la fruta roja. En boca es jugoso, de cuerpo medio, con taninos bastante dulzones y definitivamente dócil, lo que redunda en un vino fácil de beber, simple y redondo.

El Dadá 2 promete "mokka" y es lo que ofrece: en una primera nariz, este Merlot con paso por barricas de roble francés y americano ofrece nítidas notas de café, sumado a la clásica y esperada fruta roja y un levísimo toque balsámico propio de la variedad. En boca exhibe un cuerpo medio y buena acidez. Si bien es un vino fácil de beber y se puede descorchar perfectamente ahora, los taninos todavía necesitan un tiempo más en botella -probablemente unos seis meses- para alcanzar el punto de sedosidad que esperaría el consumidor que compra este vino.

El Dadá 3, que suma Cabernet Sauvignon y Syrah, es el que ofrece un poco más de complejidad. El eje de este vino son las "especias", que se manifiestan de la mano de la pimienta negra, que convive con notas de vainilla, heredadas tras su paso por roble francés. En boca se perciben taninos bastante firmes, lo que deriva en un vino con mayor cuerpo que el resto, sin resignar redondez. 

Como se indicó anteriormente, cada una de estas etiquetas ya está a la venta a un precio sugerido de $36. 

A continuación una suerte de guía que diagramó la bodega para conocer el estilo de cada uno de los vinos: 



En este contexto en el que cada vez más bodegas apuestan por el terroir y por alumbrar vinos menos "intervenidos" y sin tanta influencia de la madera, Finca Las Moras, con esta línea, va en la dirección contraria. Tal vez por eso eligió llamar a sus vinos Dadá, en honor al Dadaísmo, ese movimiento cultural de principios del siglo XX que buscaba, entre otras cosas, rebelarse en contra del establishment artístico.


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