Las utilidades de los bancos, nuevo "botín" en la mira para subir el piso en Ganancias y destrabar paritarias

Las paritarias 2013 prometen una dura pulseada entre el Gobierno y los gremios. Es que la propuesta del Ejecutivo de que los incrementos salariales acordados giren en torno al 20% contrasta con las cifras de la inflación que manejan los privados y los sindicatos que la ubican en un 25%. Es decir, el punto de partida para estos últimos ya implica un 5% más respecto de la pauta oficial.

Así las cosas, ya se comenzó a barajar la posibilidad de negociar como alternativa otorgar un 20% pero a cambio elevar el piso de Ganancias, de modo que el aumento no se vea reducido por el pago del tributo.

Pero esto tiene un costo. El Gobierno nacional ya dejó en claro que si la idea es subirlo un 25%, el impacto en la recaudación sería equivalente a unos $8.000 millones.

Y si bien los expertos sostienen que la cifra no superaría los $5.000 millones, la clave para poder aplicar esta suerte de "solución" sería encontrar un ingreso adicional que permita cubrir la disminución de fondos destinados a las arcas fiscales.

Es en este escenario en el que la Confederación General del Trabajo (CGT), liderada por Antonio Caló, elaboró un anteproyecto de ley que quedó bajo análisis del Ejecutivo. Puntualmente, los gremialistas proponen la implementación de un tributo similar al gravamen de emergencia sobre las utilidades de las entidades financieras, que ya rigió en la Argentina en la década del 80.

De esta manera, el Gobierno podría lograr un doble objetivo: 



Contener las pretensiones de aumentos salariales en un 20% en promedio. 

Otorgar un alivio para el bolsillo de los empleados que tributan Ganancias.



Concretamente, de aprobarse la iniciativa de la CGT, la "nueva foto obtenida" mostraría que la presión tributaria fue trasladada de los empleados al sistema financiero, compensándose al mismo tiempo el desfasaje de "caja" tras la aplicación de un cambio en Ganancias.

En este contexto, la idea de avanzar sobre los bancos no suena incongruente si se considera que durante 2012 éstos registraron ganancias en torno de 25%, lo que los convirtió en claros ganadores del "modelo K", justo en un momento en el que el resto de los rubros de actividad ven disminuir sus rentabilidades en forma acelerada.

Y teniendo en cuenta que dichas entidades financieras ya pagan Ganancias, se estima que el gravamen adicional podría implementarse como una “sobretasa” que no supere el 10 por ciento.

Sin embargo, esto no es todo. La propuesta, además, se complementaría con el tan deseado avance sobre la renta financiera que ya estaba contemplado en el Plan Antievasión III. 

El impuesto para los bancosA fin de evaluar la posible implementación y el alcance del nuevo tributo, vale tener presente cómo fue instrumentado el mencionado impuesto durante la década del 80.

El mismo alcanzaba tanto a las utilidades como a los servicios financieros. Las primeras se determinan por el incremento patrimonial demostrado en los balances de los bancos.

Puntualmente, para calcularlo se establece la diferencia en base al patrimonio neto que surge de los últimos balances presentados.

Una vez obtenida la ganancia sujeta a impuesto se aplica la “sobretasa” que no superaría el 10%. Si se tiene en cuenta que la tasa máxima en Ganancias es del 35%, los bancos destinarían 45% de sus ganancias al pago del impuesto conjunto.

La propuesta de avanzar sobre la renta financieraEl  “paper” entregado por la CGT oficialista -al que accedió iProfesional.com- también propone avanzar sobre la renta financiera.

En este aspecto, los gremialistas sostienen que esto permitiría “desincentivar la especulación financiera y mejorar la redistribución del ingreso a través del gravamen sobre la renta por depósitos a plazo y sobre operaciones del mercado abierto y bursátil”.

Así, dicha renta por depósitos a plazo estaría alcanzada al 30% y las operaciones del mercado abierto y bursátil al uno por ciento.

Estas medidas se sumarían al Plan Antievasión III que propone gravar en Ganancias la compraventa de títulos valores e incluir la figura del fideicomiso como sujeto del tributo.

Actualmente, sólo las empresas pagan esta carga fiscal sobre la renta financiera mientras que las personas físicas se encuentran exentas o no alcanzadas.

Por ejemplo, si una compañía vende acciones que cotizan en bolsa debe abonar el correspondiente gravamen. En cambio, si se trata de un inversor, la operación se encuentra exenta.

A fin de dejar en claro cuáles son los conceptos que le permitirían al Estado hacerse de una "nueva caja", Mario Volman, socio del Estudio Kaplan, Volman & Asociados detalló los aspectos que gozan actualmente de la liberalidad, siempre que se trate de una persona física.

La siguiente infografía permite ver el detalle de los mismos:



En primer término, los intereses obtenidos por un plazo fijo o por depósitos en cajas de ahorro –ya sean en dólares o en pesos- se encuentran exentos en Ganancias.

Igual situación se da con la renta de los títulos públicos, tanto en moneda local como extranjera.

También están eximidos del pago del tributo los cupones de obligaciones negociables con oferta pública y los cupones de valores representativos de deuda de fideicomisos financieros.

Las diferencias de cambio generadas por las operaciones de compraventa de divisas no están alcanzadas por el impuesto.

Asimismo, un apartado interesante refiere a la compraventa de acciones. Si los títulos valores cotizan en bolsa, la ganancia se encuentra exenta del pago del tributo. Por el contrario, si no cotizan, la utilidad se encuentra gravada. 

Por último, la compraventa ocasional de acciones (es decir, aquellas transacciones que no forman parte de las efectuadas por un operador habitual) no está alcanzada por Ganancias.

Más allá del impacto en las arcas fiscales, expertos consultados por este medio analizaron el alcance de la medida que el Gobierno tiene bajo estudio.

Al respecto, Enrique Scalone, titular de la consultora que lleva su nombre, aseguró que "introducir el impuesto sobre las rentas financieras, sin establecer un ajuste por inflación, constituye un acto de irracionalidad tributaria".

En referencia a las ganancias financieras, Julián Martín, consultor tributario, explicó que "la Argentina posee a nivel mundial una de las mayores cargas impositivas medidas respecto del PBI, por lo que derogar exenciones aumentará tal carga y desalentará las inversiones".

Elías Lisicki, titular del estudio Lisicki, Litvin & Asociados, señaló oportunamente que "la discusión se enmarca en la controversia que se da en el Impuesto a las Ganancias respecto a la renta financiera, versus los salarios o la renta del trabajo personal".

"En el campo académico hay una corriente que sostiene que los ingresos de un asalariado no deberían estar alcanzados", sostuvo el profesional.

"Sin perjuicio de ello, la renta financiera no necesariamente debe estar gravada para que el sistema tributario sea equitativo. Decisiones de este tipo deben ser evaluadas en base al momento y al lugar en donde se aplicará la medida", advirtió Lisicki.

El tributarista así concluyó que "no sería conveniente la aplicación de una medida de este estilo".

En tanto, Iván Sasovsky, titular de Sasovsky & Asociados, aseguró que “la Argentina debe realizar una reforma tributaria profunda, que implique el reconocimiento de las nuevas tecnologías para la detección de los distintos hechos imponibles".

De esta forma, sostuvo el experto, dicha reforma debería implicar "una concientización tributaria de toda la población como mecanismo de autorregulación, que convierta a la inflación en una variable más a ser reconocida por los sistemas impositivos de todos los estratos; en fin: que refleje la realidad, dado que es ésta la única que actúa como límite objetivo”.

Mejora en el bolsillo de los trabajadoresTanto la implementación del gravamen de emergencia sobre las utilidades como el avance sobre la renta financiera tienen como fin poder implementar un alivio que -según los números que maneja el Gobierno- no debería ser superior al 25 por ciento.

Alejandra Perco y Darío Moreira, miembros del estudio Lisicki, Litvin & Asociados, calcularon el impacto que tendría la medida en el ingreso de bolsillo de los dependientes, de acuerdo con su nivel salarial.

Al respecto, Perco señaló que un trabajador soltero, con un sueldo neto mensual de $7.228, se ahorraría $2.131 anuales con los cambios, ya que dejaría de pagar el gravamen.

De igual manera, un asalariado casado con dos hijos que gane $9.997 al mes se vería beneficiado con un monto extra anual de 3.439 pesos.

La siguiente infografía aporta más detalles para distintos ingresos, que van de los $7.000 a los $15.000: 



Avanzando en la escala salarial, de tratarse de un dependiente soltero con un ingreso mensual de$7.000, el ahorro anual pasaría a 1.716 pesos.

Asimismo, Moreira explicó que ante un salario (neto) de $8.500, dicho ahorro al año equivaldría a $3.611, en el caso de solteros, y $588 para casados con hijos.

Para el caso de dependientes que ganan $10.000, el tributarista agregó que el alivio anual se ubicaría en $4.322 para los primeros y $3.442 para estos últimos.

De tratarse de un sueldo de $12.500, la diferencia a favor del asalariado por año sería de $5.074 para el primer grupo mencionado y de $5.978 para el segundo.

A su vez, concluyó que para un salario de $15.000 el beneficio al año sería de $5.826 para trabajadores solteros y de $7.059 para casados con dos hijos.


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