Soja: el ?ángel de la guarda? del modelo quebró su ciclo alcista y mete más presión sobre el dólar y empresas

Hace apenas dos meses, la soja estaba embarcada en un meteórico ascenso, no paraba de marcar récords y los expertos hablaban de un crecimiento que no tenía techo. Así, se perfilaba nuevamente como el "angel de la guarda" del modelo K. 

Sin embargo, la oleaginosa parece tener "otros planes" para el Gobierno argentino, cada vez más necesitado de hacer caja vía agroexportaciones, especialmente en este contexto de fuerte tensión tras el duro fallo del juez Thomas Griesa y en momentos en que no sobran divisas estadounidenses. 

"Tras el resultado adverso en el caso de los fondos ´buitre´, a partir de ahora se van a cuidar los dólares más que nunca", disparó Ramiro Castiñeira, analista de la consultora Econométrica, quien recalcó que el dictamen torna más dependiende al Ejecutivo de la evolución futura de la soja. 

El problema es que la oleaginosa, tras haber alcanzado en septiembre la marca histórica de u$s650 por tonelada en Chicago, en apenas un puñado de meses bajó hasta los u$s520, lo que implicó un desplome del 20%, una caída no imaginada por muchos y muy temida por el Ejecutivo, que hizo de la soja uno de los principales sostenes del modelo.





En este contexto, los expertos en agro aseguran que el precio es muy bueno. Sin embargo, no es excepcional y no tiene el lustre que llegó a mostrar cuando promediaba los u$s650, momento en el que desató una ola de pronósticos de nuevos récords, por encima de los u$s700, los cuales hoy suenan difíciles de alcanzar. 

El punto central es que el modelo K cada año está necesitando mayores "dosis" de "anabólicos", es decir, de mejores precios, de modo que cada dólar de más que se pague por tonelada resulta clave para el Gobierno.  

El problema es que ahora pocos se atreven a hablar para los próximos meses de una cotización por encima de los u$s550. Y, si a esto se suma que se espera una considerable reducción en la cantidad de hectáreas cultivadas por problemas climáticos, se obtiene un mix "preocupante", tal como lo catalogó Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural, en diálogo con iProfesional.com.

En este contexto, Marcelo Elizondo, ex director de la Fundación ExportAr, sostuvo que "claramente hubo una sobreexpectativa que no tenía fundamentos. Pensar que la oleaginosa se iba a mantener en esas marcas históricas, cerca de los u$s650 la tonelada, era una exageración, porque se trababa de un precio excepcional que respondía a una cuestión coyuntural como fue la sequía en América del Norte. Lo lógico es esperar, a partir de ahora, un valor más cerca de los u$s500 que de los u$s600".

¿Cuánto valdrá la nueva cosecha? Hasta la semana pasada, las excesivas precipitaciones complicaron la siembra en diversos puntos de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, lo que terminó generando un preocupante retraso de la campaña. Así, cuanto más se tarde en cultivar peor será la calidad de granos, lo que derivará en un menor rinde. 

Así las cosas, el área cultivada se encuentra un 15% retrasada respecto al ciclo anterior.

¿Cómo pega esto en los números? En diálogo con iProfesional.com, Gustavo López, director de la consultora Agritrend, destacó que "no todo va a exportación. Hay que restarle lo que se destina a consumo interno, semillas y stocks. Con lo cual quedarán unas 46 millones de toneladas para vender al mundo".

El experto agregó que "si a eso le sumamos lo que se espera recolectar de trigo, maíz, cebada y girasol, la cosecha va a tener un valor de u$s35.000 millones".

De ese total, el Gobierno, además del ingreso de divisas necesario para mantener la plaza "aceitada" de dólares, se beneficiaría con una entrada vía retenciones del orden de los u$s9.500 millones.

El punto central es que, en agosto, cuando la soja galopaba a todo ritmo y algunos esperaban incluso que perforara el techo de los u$s700 la tonelada, varias consultoras de primera línea hablaban de un ingreso extra de hasta u$s6.000 millones respecto a la campaña anterior, cuando en realidad, según López, la expansión será de la mitad, es decir, de u$s3.000 millones.

¿Es suficiente? Consultado sobre el escenario que se vislumbra, para Ambrosetti, "al Gobierno la ecuación se le complica, no es tan sencillo que le cierre. Va a contar con menos volumen que el esperado y con cotizaciones que muy difícilmente vuelvan a los niveles récord".

Para el Gobierno, este leve crecimiento respecto a la última campaña -que se ubica por debajo de las espectaculares cifras que se esperaban- se da en un momento en el que necesita cada vez de mayores "dosis" de precios para sostener el nivel de gasto público.

De hecho, luego de que este último creciera durante meses a tasas cercanas al 35%, la administración K decidió poner un poco el pie en el freno, lo que derivó que en septiembre cierre con una expansión del 18%.

Esto confirmaría los rumores de mayor ajuste en las arcas del Gobierno que comenzaron a circular en las últimas semanas, que hablan de un Axel Kicillof preocupado por el déficit fiscal y la inflación sostenida.

A esto se suma el revés judicial que implicó el fallo del juez Griesa en torno al reclamo con los fondos "buitre", que justamente mete más tensión sobre la demanda de dólares, en momentos en que los billetes verdes no sobran. No es para menos: 

• En diciembre vencen tres bonos que se emitieron en el canje de deuda entre 2005 y 2010: el global 2017, el cupón PBI y el bono discount, por un monto total de u$s4.100 millones.

• Si la cámara de apelaciones termina ratificando la exigencia de que el Gobierno realice un depósito judicial como garantía de pago, por si la causa termina en su contra, entonces sólo en ese mes habrá erogaciones por u$s5.445 millones.

• En 2013, en tanto, el Ejecutivo tendrá que disponer de otros u$s4.600 millones para el pago de intereses de la deuda pública. 

• A esto se suma que la sentencia abre la puerta de reclamos al resto de ahorristas poseedores de deuda en default, que podría suponerle al país una desembolso extra de u$s10.000 millones de cara al futuro. 

En este contexto, Castiñeira alertó que la salud del Modelo K de cara al 2013 descansa, más que nunca, en la soja y en Brasil.

El punto central es que las necesidades del Ejecutivo chocan con un precio de la oleaginosa que viene cayendo, con una siembra demorada y con una economía brasileña que no está repuntando con la velocidad que se esperaba. 

Pese a esto, para el año próximo se espera un superávit comercial de u$s10.000 millones.

El problema es que, tal como alertaron desde Econométrica, el déficit energético creciente -entre otras cuestiones- terminará generando  que "los nuevos ingresos, así como lleguen, se gasten", lo que pondrá a la economía "nuevamente frente a la restricción externa antes de arrancar 2014".

En buen romance: la soja en los valores actuales y la demanda de Brasil aportará un "colchoncito" verde. Pero éste terminará diluyéndose sin más remedio a lo largo del año.

"En 2013 el Banco Central va a monopolizar la compra del saldo comercial para hacer frente a los compromisos de deuda y pagar servicios, como turismo. No será posible que pueda incrementar sus reservas. Los dólares que entren se van a tener que usar", disparó Castiñeira. 

Se refuerza la obsesión por el "cerrojo"Un punto clave es que si la economía se reactiva en 2013, la Argentina sí o sí deberá incrementar las importaciones de energía, dado que con la pérdida de autoabastecimiento cada punto que crezca el PBI requerirá de un mayor ingreso de combustibles del exterior.

El gran problema es que, ante un nuevo deterioro de cualquiera de estas dos variables -soja o Brasil-, las cuentas difícilmente cerrarían. 

A esto se suma una tercera variable: las exportaciones se están mostrando cada vez menos dinámicas. En parte por la pérdida de competitividad, tal como alertan desde la consultora DNI, que dirige Marcelo Elizondo.

"La Argentina ya no está en el podio de los tres principales exportadores de la región ya que ha caído al quinto puesto de esta lista. Esto está mostrando una situación de pérdida de fuerza relativa exportadora, comparándola con lo que exhiben nuestros vecinos", destaca un informe de la consultora.

En diálogo con este medio, Elizondo consideró que "las exportaciones en 2013 van a ser mejores, pero no podemos esperar un crecimiento espectacular. Muchos sectores atraviesan problemas de costos y el tipo de cambio se sigue retrasando".

A esto se suman dos frentes de conflicto adicionales que vienen del lado de Brasil: 

• La administración de Dilma Rousseff anunció que la devaluación de su moneda "llegó para quedarse", con un dólar cotizando por encima de los 2 reales.

• Además, el gobierno de ese país está perdiendo nuevamente la paciencia frente a los controles a las importaciones, tal como lo manifestara días atrás el ministro de Economía brasileño.  

Es por ello que el superávit comercial en 2013 seguirá estando "sostenido con alfileres". Es decir, dependerá de que la soja no siga cayendo, de que Brasil empiece a pisar un poco el acelerador y no se "revele" y de que el ingreso de bienes del exterior no se le descontrole.  

Frente a esto, Elizondo aseguró que "continuarán las limitaciones a las importaciones. No tenemos elementos que nos permitan prever que esto vaya a cambiar. Por el contrario: sigue la escasez de divisas, no tenemos acceso al financiamiento externo, no llega suficiente inversión de afuera y para crecer se va a necesitar más energía. Por eso el Gobierno siempre tiende a intervenir cada vez más la economía y no menos".

Para Castiñeira, en los próximos meses "sólo habrá un relajamiento en importaciones clave, como energía e insumos, para sostener un mayor crecimiento. Pero lo cierto es que las restricciones llegaron para quedarse, especialmente después del fallo de Griesa".

Empresarios, otra vez a rendir cuentasTal como pudo saber iProfesional.com, desde la Secretaría de Comercio Interior ya comenzaron a llegar los pedidos para que las empresas importadoras presenten sus planes de compensación de balanza comercial para el ejercicio del año próximo, lo que demuestra que el Gobierno no estaría pensando en desactivar sus medidas más polémicas en 2013. 

En este contexto, el gerente comercial de una cadena de retail que pidió estricto off the record, confirmó a este medio que "hace dos semanas tuvimos que presentar nuestro plan 1 a 1". Es decir, aquel con el que deben equilibrarse las compras del exterior con envíos al mundo.  

Respecto a las obligaciones para el año próximo, el directivo aseguró que "nos plantearon las mismas exigencias: compensar todo lo que se pueda y sustituir insumos importados por nacionales en la medida de lo posible".

En la misma línea, un alto directivo de una de las principales empresas de indumentaria que opera en el país, destacó que "siendo optimista, el tenor de los controles a las importaciones va a ser el mismo que en este 2012, es decir rígido. A lo sumo se cuidarán de no frenar productos muy sensibles, como remedios, para evitar un impacto mediático negativo". 

"Pero a las empresas del sector ya las empezaron a convocar para que presenten sus planes de compensación de importaciones. Lógicamente esto nos indica que los controles van a continuar", recalcó.

Para el directivo, "todas las variables que tenía el Gobierno para alcanzar sus metas están con alguna luz amarilla. La soja se desplomó fuerte y las exportaciones no están creciendo. Por eso, como mínimo, es de esperar que se sostengan las restricciones", acotó.

Luego, recordó que "en mayo de este año se rumoreaba que cuando se superaran los u$s6.000 millones de saldo comercial se iban a flexbilizar los controles".

"Todavía lo estoy esperando", concluyó el empresario.  


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