Rentabilidad "se busca": los márgenes de ganancia se achican y ahora los empresarios optan por "sentarse sobre la caja"

El boom de consumo se desinfló y, asociado a ello, los empresarios sienten que ya no pueden recurrir al "antídoto" que utilizaron años anteriores para hacer frente a la fuerte suba de costos.

Esto es, producir más cantidad (efecto escala) para así compensar la caída en los márgenes de ganancia por unidad de producto. Incluso, se llegó a un escenario en donde ya no alcanza sólo con cerrarles las fronteras a los artículos importados para que las industrias locales se beneficien con tener el "monopolio" del mercado interno.

Las cifras de consumo son más escuetas y el crecimiento del país también. Van del 2% a 4% en el mejor de los casos y vinieron a reemplazar los repuntes a tasas chinas de antaño, del 8% al 10%.

Incluso, esto se da en momentos en que el dólar fue corrido de escena y en el que prácticamente los argentinos quedaron ante la disyuntiva de gastarse todo sus ingresos o, caso contrario, ver disminuido su poder adquisitivo en manos de la inflación.

A pesar de este "cepo al ahorro", el nivel de compras viene en baja al igual que la rentabilidad de las empresas, que caen junto a él.

Para las compañías que elaboran manufacturas, se prenden luces amarillas: en los primeros seis meses de 2012 el margen de ganancias cayó a un promedio de un magro 3%, desde un 8,2% registrado en igual lapso de 2011.

El dato cobra relevancia porque es sabido que el Gobierno le exige a las compañías que inviertan más. Sin embargo, éstas cuentan con menor caja para hacerlo, habida cuenta de que no pueden trasladar a precios la fuerte suba de costos laborales y operativos, que parecen darle la espalda al enfriamiento de la economía.

Al respecto, las cifras son contundentes: según los propios datos del INDEC no hubo crecimiento en la inversión durante el primer trimestre y en el segundo se registró un desplome de entre 5% y 10%, según el rubro, en lo que hace a compra de máquinas o equipos.

La realidad de hoy día, que presenta márgenes de ganancia más finitos, impacta en las grandes firmas. Pero principalmente en las pequeñas y medianas empresas, que no cuentan con la suficiente espalda financiera para enfrentar la combinación entre suba de gastos y desaceleración en ventas.

"Los empresarios tienen este achique en la rentabilidad como una de sus principales preocupaciones", afirma a iProfesional.com Laura Mastroscello, economista de la Fundación Observatorio PyME.

Lo cierto es que en el país ya no se observan grandes desembolsos. Y hasta suele utilizarse la "pantalla oficial" para mostrar inversiones privadas, a veces de poca monta -de apenas unos millones de pesos- que en otros países difícilmente formarían parte de la agenda del Gobierno.

"Hace años que no se ven proyectos de inversión magnitud", apunta el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.

Sucede que:



La alta inflación.

Elevada incertidumbre.

Cambios en la reglas de juego.

Crédito costoso.

Fuerte presión impositiva.

Trabas burocráticas, como las que impone Guillermo Moreno.

Restricciones cambiarias.

Márgenes de ganancia más acotados.



Se presentan como "enemigos" de los desembolsos.

Para la consultora Federico Muñoz & Asociados se detecta una "caída ostensible de la rentabilidad empresarial hasta niveles que resultan ser los más bajos de la era kirchnerista".

Y aporta un dato que a veces no se tiene en consideración pero sigue siendo una cuenta pendiente: la imposibilidad de ajustar los balances por inflación, que hace que se tribute sobre ganancias "ficticias".

Esta sobreestimación hace que "el deterioro de la rentabilidad sea más severo aun", señala Muñoz.

La menor inversión tiene su correlato en la generación de puestos de trabajo: "Hay una caída importante en el nivel de inversión y eso explica el por qué no se genera nuevo empleo", afirma el economista Ernesto Kritz (ver nota: Mercado laboral "gasolero": las empresas reducen personal y el Estado refuerza su rol de "gran agencia de empleo") 

El experto en cuestiones laborales reconoce que existe una merma en la cantidad de proyectos, producto de la caída en los márgenes de ganancia y en los niveles de facturación.

En definitiva, casi el 60% de las firmas apalanca sus nuevos emprendimientos (desde ampliaciones de espacios a obras de mayor porte) recurriendo al resultado operativo del negocio, más que al financiamiento bancario.

A esto se suma otro factor clave, que desalienta los desembolsos: el costo de los créditos, pese a que el Gobierno trate de incentivar la oferta bancaria con líneas a tasas subsidiadas.

El Ejecutivo viene impulsando este tipo de préstamos atados a un tipo de interés del 15% para que las empresas inviertan, pero los resultados no son del todo satisfactorios. En algunos casos, porque el problema es más de demanda que de oferta (no hay demasiado interés en tomarlos), en otros, porque resulta difícil calificar crediticiamente, más allá del papelerío que se exige. "No se justifica sacar un préstamo con semejante nivel de dificultad. Aun así, estamos tratando que los socios tomen los créditos. Pero no lo están haciendo porque en las pequeñas y medianas firmas existe un pensamiento más conservador. Temen que un paso en falso les termine costando muy caro", reconoce Pedro Reyna, vicepresidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Muebles y Afines (CAFYDMA).

El achique en los márgenes de rentabilidad y la poca predisposición a endeudarse hacen que en las compañías se piense más en cuidar y en mantener lo que se tiene que en aventurarse a "ir por más".

"Hoy no se piensa en realizar grandes inversiones", se sincera el industrial textil Victor Hugo Benyakar. La prioridad en estos momentos, para el citado empresario, está acotada a "no tener que suspender o despedir personal".

En su caso puntual, atiende a diversos locales multimarca y manifiesta que le bajó la demanda en más de un 25%.

Este tipo de situaciones se repiten en los testimonios recogidos desde diversos ámbitos: "Los problemas de mayor relevancia y más difundidos actualmente entre los empresarios están relacionados con los aumentos en los costos de producción, la disminución en los márgenes de rentabilidad y la alta presión impositiva", puntualizan desde Observatorio Pyme.

Cómo se obtienen los fondos para invertirEn todo este tiempo, las compañías fueron obteniendo los recursos para invertir a través del mercado de créditos pero, principalmente, recurriendo al autofinanciamiento. Sin embargo, ambas "fuentes" se fueron reduciendo.

Además del mencionado achicamiento en "la caja" de las firmas, donde caen los márgenes de ganancia y la rentabilidad, el volumen de préstamos destinados al ámbito comercial bajó desde el 12% del PBI hasta un 6 por ciento.

"Los créditos comerciales se deterioraron y fueron al corto plazo. En cambio, crecieron los préstamos dirigidos al consumo. En síntesis, es muy poco el financiamiento a largo plazo con el que cuentan los empresarios", considera Berro Madero del IERAL.

En su visión, existe una correlación directa entre la inversión que se ejecuta y los resultados operativos y márgenes de ganancias obtenido. Por lo tanto, cuando baja una variable arrastra a la otra también.

Esta representa, de por sí, una peligrosa "luz de alerta" para la actividad económica, en cuanto a inversión y generación de empleo privado, concluye Berro Madero.

Los favorecidosEn medio de este panorama complejo, algunos sectores no vieron comprometidos significativamente sus niveles de rentabilidad porque pudieron "aprovechar" el impulso a la demanda de productos nacionales, al no tener competencia importada.

Tales son los casos de los rubros del calzado, juguetes y línea blanca de electrodomésticos. Estas actividades, aún pueden equilibrar los mayores costos con más volumen de fabricación.

"A mayor producción, menor es el costo que tenemos. Y la sustitución de importaciones nos abre más trabajo al captar el mercado que antes elegía productos de afuera", afirma a iProfesional.com Alberto Sellaro, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC).

En ello coincide el presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAI), Miguel Faraoni: "Este año hubo un 40% menos de importación que en 2011 y eso jugó a nuestro favor".

Aunque cabe aclarar que son pocas las ramas industriales que pueden "festejar" esta proyección oficial, porque el consumo general no creció como en otros años.

Incluso, en estos casos que gozan del paraguas protector del Gobierno, tampoco el foco está puesto en invertir sino, más bien, en no tener que despedir personal.

¿Qué puede cambiar el panorama?Según los expertos consultados por iProfesional.com, la situación que puede incentivar a que se incrementen las inversiones es que se produzcan modificaciones en el ámbito externo.

En varios casos rezan por Brasil, para que su actividad no decaiga y siga "aspirando" productos albicelestes.

"El año que viene se recuperará un poco la actividad. Aunque todo depende del país vecino y de las políticas expansivas que realice el Gobierno. Estos factores determinarán si el crecimiento será de 2,5% o un poco más", alerta un encumbrado dirigente empresario.


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