Por orden de Chávez, Venezuela devaluó su moneda casi un 50% y eliminó el desdoblamiento cambiario

El ministro de Finanzas y Planificación Económica de Venezuela, Jorge Giordani, anunció este viernes la devaluación de la moneda y fijó un nuevo valor para el tipo de cambio oficial de 6,3 bolívares por dólar, desde los 4,3 que estaban vigentes desde 2011.De esta manera, el Gobierno de ese país realizó una depreciación de de la divisa del 46,3 por ciento.

Esta cotización pasará a ser la única, ya que las autoridades financieras anunciaron además la eliminación del tipo de cambio secundario del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme) de 5,3 bolívares por dólar, manejado por el Banco Central.

Giordani explicó que esta medida, al igual que otras, fue ordenada por el Presidente del país, Hugo Chávez, y servirá para aumentar la eficiencia con el objetivo de minimizar gastos y maximizar resultados.

Entre las otras resoluciones, el ministro informó que se creará un Organismo Superior para Optimizar el Sistema Cambiario que contará con la participación del Ministerio de Petróleo y Minería, el Ministerio de Planificación y Finanzas y el Banco Central de Venezuela.

"Algunas de sus funciones serán priorizar la asignación de divisas a los fines de estimular el crecimiento económico y disminuir la inflación, determinar las importaciones para alcanzar metas presupuestarias, equilibrar los flujos de disponibilidad de divisas de acuerdo a las metas del plan de gobierno y creación de un sistema automatizado", expresó.

Por otro lado, Giordani resaltó que algunos sectores como salud, alimentos, comunicaciones y telecomunicaciones, comercio y electrodomésticos podrán acceder a las divisas al valor de Bs.4,30 si hicieron sus pedidos de asignación antes de los tres meses de anunciado el ajuste cambiario.

El ministro afirmó que lo mismo sucede si los rubros automotriz, cauchos, gráficos, químicos, salud, veterinario, comercio, ciencia y tecnología y metalúrgia hicieron sus pedidos antes de los cinco meses, según informó la agencia oficial Telesur.

El presidente Hugo Chávez fijó un férreo control de cambio a partir de 2003 que rige para todas las importaciones de bienes, compra de dólares para viajes al exterior y adquisición de deuda soberana y de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Con esta última modificación, el bolívar sufrió cinco ajustes cambiarios desde entonces. De todas maneras, la cotización comparada con el dólar paralelo mantiene una diferencia muy amplia que supera el 220%, según informó Reuters.

En Venezuela es ilegal dar información sobre el precio del billete informal, que es el que la gente común debe pagar si quiere comprar dólares. En ese mercado no regulado, un dólar se paga 20,30 bolívares, una diferencia aun insalvable con los valores oficiales.

Fin del mercado secundarioEl presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, informó también sobre la eliminación del Sitme, que permitía hasta ahora la apertura de cuentas en el exterior y posterior depósito de dólares o euros, según sea el caso.

"Ya se cumplieron las expectativas del Sitme y no tiene sentido continuarlo", aseguró Merentes en la rueda de prensa conjunta.

Este funcionario explicó que "todo lo que se procesó hasta hoy (a través del Sitme) se va a transar", pero desde este viernes 8 de febrero se pone fin a este mercado alternativo.

Indicó que de igual forma las empresas interesadas pueden abrir cuentas en divisas en el país. Y además dijo que se permitirá la recepción de remesas, pagos jubilaciones y servicios en divisas internacionales.

Decisión pensada y problemas de fondoEsta es la primera devaluación oficial del bolívar desde enero de 2010.

Hace unas semanas, el Gobierno venezolano había aplazado sin fecha la depreciación de la moneda nacional tras la hospitalización del presidente Hugo Chávez, por el riesgo que la caída del valor del bolívar frente al dólar se trasladara a la ya, de por sí, alta inflación, causando un incremento de las tensiones sociales en un momento político delicado.

Pero el déficit fiscal, por encima del 20%, ha obligado al Ejecutivo, ahora liderado por el vicepresidente, Nicolás Maduro, a dar este paso.El aumento del gasto público y el incremento de la deuda han alimentado el déficit fiscal con el que cerró 2012, de acuerdo con cálculos de economistas, cerca de un 15% del Producto Bruto Interno (PBI), el más alto en la última década. La brecha entre los ingresos y los gastos ha venido ampliándose en un contexto económico nunca antes vivido: un precio de barril de petróleo que se mantuvo por encima de los 100 dólares y generó a la nación bolivariana ingresos por 92.200 millones de dólares el año pasado.Ante la bonanza, el Gobierno aplicó lo que los especialistas consideran una agresiva política expansiva que ya no puede ser cubierta sólo con la renta petrolera, generadora de 95% de los recursos que recibe el país.

Por lo tanto, el endeudamiento se convirtió en la herramienta preferida para reducir los desequilibrios fiscales, que crecieron en un momento en el que los ingresos de las arcas estatales nunca habían sido tan abundantes.

"A lo largo de estos años la política del actual Gobierno ha sido tener un elevado gasto que no fue sustentable, sino que se ha vertido en consumo y no en inversión", resumió Sary Levy, economista y profesora de la Universidad Central de Venezuela.

Gran parte de los recursos que percibe y presupuesta el Estado venezolano se lo lleva la nómina pública, la cual se ha duplicado en el período de gobierno de Hugo Chávez.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre la fuerza de trabajo muestran que en diciembre, último dato disponible, había 2,63 millones de empleados públicos.

Esta cifra es importante si se tiene en cuenta que en 1999 sólo se contabilizaba un millón de trabajadores en el Estado venezolano.

Para colmo, el crecimiento exponencial de la nómina estuvo acompañado de constantes incrementos salariales no estipulados en el presupuesto de la Nación. La opinión de los expertosAnte este hecho relevante, iProfesional.com consultó a diversos analistas internacionales."Es una payasada lo que se hizo, solamente con devaluar no se logra nada porque todo el mundo automáticamente subió los precios", reflexionó el economista Luis Palma Cané.Según sostuvo, las causas del problema son claras: "Los controles producen un efecto resorte, es decir, cuanto más se oprime, más golpea cuando se suelta".Cané aseguró: "Para arreglar un desequilibrio en el tipo cambio se debería realizar un plan integral de estabilidad en el que hay que tener en cuenta la inflación, disminuir el gasto fiscal, y tener una política monetaria y cambiaria. Y hay que liberar el dólar y dejarlo flotar"."La situación económica es insostenible con una devaluación del 50 por ciento, ya que lleva a un aumento de precios y de la inflación mayor a esa cifra, sobre todo en alimentos", afirmó a iProfesional.com el analista internacional Jorge Castro.

"La virtual desaparición de Hugo Chávez de la escena política crea una situación de vacío de poder, entonces la devaluación se propone atenuar la brecha cambiaria e intenta disminuir la salida de capitales a gran escala que se generaría en caso de que se concrete el fallecimiento del mandatario venezolano", explicó Castro.Y completó: "Chávez es irremplazable en el poder y existe un riesgo de enfrentamiento entre las fuerzas militares que componen el Gobierno para tomar el poder del país".En tanto, Alieto Guadagni, ex ministro de Relaciones Económicas Internacionales e Industria, Comercio y Minería, le dijo a iProfesional.com: "Venezuela es uno de los países con más inflación del mundo. Este factor, durante varios años, generó un atraso y freno en el mercado cambiario, por lo que se terminó adecuándolo de esta manera abrupta porque no podían exportar nada y toda la producción se debía afrontar localmente".Diez años de control de cambiosEn febrero de 2003, el Gobierno de Chávez puso en vigencia el sistema de control de cambios para frenar una aceleración de la fuga de capitales tras la huelga en la industria petrolera que se inició a mediados del año anterior.De esta manera, las finanzas públicas tambaleaban en ese momento, con una caída de 20% de las reservas monetarias de ese país, según cifras de la consultora Ecoanalítica. "Era la única medida que tenía a mano el Poder Ejecutivo para evitar un colapso de la economía", aseguró el director de esa firma, Asdrúbal Oliveros.Pero aunque consideran que el control cambiario era, en ese entonces, necesario, muchos expertos observan que en esta década no se ha evitado la fuga de capitales, que estiman en unos 145.000 millones de dólares, según cálculos de la mencionada Ecoanalítica."Ese dinero no se ha quedado en Venezuela para estimular procesos de inversión interna y hacer crecer el aparato productivo", opinó Oliveros.En esta década, el Gobierno venezolano ha restringido cada vez más la entrega de divisas a los empresarios y la población, que deben realizar engorrosos trámites para obtenerlas a una tasa oficial ante organismos como la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).Los trámites y las restricciones también retrasan las importaciones, generando escasez de productos básicos como azúcar o harina y otras materias primas. Algo que presiona fuertemente la inflación, que en 2012 cerró en 20,1%, la tasa oficial más alta de Latinoamérica.


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