Negocio chico, "infierno grande": la fría economía pondrá en serios riesgos a las empresas con "poca espalda financiera"

Negocios con menos gente, caída de ventas, suba de costos, aumentos de sueldos golpeando la puerta y márgenes de ganancias más finitos. Así se presenta el panorama para las empresas argentinas para este 2013.

En algunos puntos es parecido al de otros años, salvo en un aspecto clave que lo distingue: a diferencia de épocas previas, las compañías ahora no pueden repartir sus mayores costos fijos en un volumen mayor de producción y de ventas.

Este punto resulta fundamental, ya que justamente el "efecto escala" ha sido la "receta" a la que apelaron -tanto a las firmas grandes como las medianas y chicas- para amortiguar las mayores erogaciones. Así, lograban que el costo por unidad de producto no se viese tan alterado.

Hoy todo eso cambió, dado que la economía abandonó la época del crecimiento a tasas chinas para pasar a una etapa de estancamiento, lo cual implica para los comerciantes el riesgo de un enfriamiento en el consumo.

Por un lado, al no poder ni fabricar ni vender más (porque la demanda no lo convalida) ese valor unitario es mayor. Por otro, tampoco pueden trasladar las mayores erogaciones completamente a precios, de modo tal que los márgenes de ganancia de empresas y comercios caen en picada.

Claro está que no todas están en igualdad de condiciones para "bancar" el temporal que una reducción del beneficio operativo implica. Las grandes cuentan con más espalda financiera, las medianas y chicas se verán muy afectadas. Incluso, un gran número de ellas corren el riesgo de sucumbir en el camino.

"En el actual contexto, los comercios más grandes pueden adaptarse mejor que los chicos, que cuentan con menos margen para afrontar una pérdida de rentabilidad en un contexto más complicado", afirma Soledad Perez Duhalde, economista jefe de la consultora Abeceb.

En igual sentido opina Vicente Lourenzo, directivo de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME): "La caída en ventas pone en grave riesgo la supervivencia de los más chicos".

SíntomasRecorrer las calles de Buenos Aires y ver la cantidad de locales vacíos, resultado de personas que no pudieron "aguantar el negocio", ya es una prueba más que elocuente del nuevo escenario.

Hay muchos más. Como el de pequeñas firmas que debebieron salir a reventar la mercadería en el arranque del año, adelantar las liquidaciones o salir a ofrecer descuentos por su cuenta -es decir, sin la ayuda de los bancos-.

Otro de los síntomas que habla a las claras de las complicaciones para mantener a flote el capital de trabajo es el tener que ofrecer rebajas de hasta 30% por pago efectivo y hasta arriesgarse en muchos casos a colgar el cartel de "no se aceptan tarjetas", con todo lo que esto significa en los tiempos que corren.

Es que, por estos días, el "cash en mano" cotiza alto, habida cuenta de los problemas que existen en la cadena de pagos. Y esto representa un gran problema para las firmas pequeñas.

Empresas chicas, "infierno grande""Las empresas grandes, que tienen más espalda financiera lo podrán bancar. Las empresas medianas y chicas estarán muy complicadas", es el contundente pronóstico de un industrial que pidió reserva de identidad.

El escenario más frío en cuanto a facturación se da en las distintas ramas de actividad y en toda la geografía argentina. El propio INDEC admite que la venta en shoppings en diciembre sufrió una desaceleración de 7,7 puntos en su tasa de crecimiento.

"Las empresas más chicas no tienen un respaldo financiero tal que les permita bancar de igual modo los aumentos en los costos frente a la caída en ventas", destaca Laura Mastroscello, desde el Observatorio Pyme.

Los locales vacíos que ya forman parte del paisaje de muchas zonas de la Ciudad son fiel reflejo de muchos de los pequeños empresarios que no pudieron hacer frente a la competencia con grandes establecimientos.

Estos últimos, además de la mayor espalda financiera, cuentan con la "bendición" de las promociones y acuerdos que tejen con los bancos.

"Los más pequeños tienen menos acceso a las grandes promos de las entidades bancarias, lo que les resta una importante afluencia de público", señala Pérez Duhalde, de Abeceb.

En los tiempos que corren, esto significa un impacto mayor respecto a otros momentos en los que el ritmo de compras permitía que todos puedan "comer un poco" del boom consumista.

"Cuando cae el consumo, baja la liquidez, se resiente el capital de trabajo y muchos no pueden hacer frente a los pagos", agrega la analista de Abeceb.

Fabián Castillo, desde la CAME, da cuenta de algunas de las complicaciones que deben afrontar los pequeños establecimientos, que se potencia en épocas de vacas flacas:

1. La competencia desigual con las marcas de los shoppings: a diferencia de las grandes cadenas, los comercios pequeños no tienen el apoyo de una gran estructura que los respalde en tiempos de crisis.

2. Los cobros diferidos, producto del gran volumen de pagos con tarjeta: siete de cada diez compras se efectúan con plásticos, según datos aportados por la CAME, y en general en varias cuotas. Los de "espalda financiera grande" pueden absorber el descuento y el delay para hacerse del dinero. No así los chicos.

3. La mayor competencia del mercado negro: la comercialización de productos ilegales complica más a los establecimientos chicos. A esto deben sumarse las proliferaciones de manteros, saladas y saladitas que, según Castillo, "muchas veces no son contralados por el Estado".

Otra cuestión está vinculada con los períodos de adaptación al nuevo escenario: "Los grandes establecimientos, a diferencia de los chicos, cuentan con un mayor margen de tiempo y menos apremios para hacer ajustes", destaca Mastroscello del Observatorio Pyme.

Desesperados por el cashLos factores mencionados se hacen sentir con más fuerza en momentos como los actuales, en los que la palabra "boom" quedó borrada del diccionario consumista.

Otro de los problemas del que dan cuenta los directivos de las cámaras que nuclean a las medianas empresas está vinculado con los gastos en concepto de comisiones por tarjeta que deben pagar.

"Estar bancarizado implica una serie de gastos y un costo extra", señala Castillo desde la CAME.

Y agrega que este sistema los lleva a recibir el dinero de las ventas "casi un mes después de haber sido efectuadas". Y eso, para los tiempos, que corren es una eternidad.

No es, por cierto, una situación que haya comenzado ahora, ya que estas quejas son históricas. Pero en este momento tienen un mayor peso relativo, porque no es lo mismo esperar un mes cuando la inflación es de 1% que cuando se acerca al 3%, como ocurrió en enero pasado.

Esta es la razón que hace que en varios comercios se premie con importantes rebajas a quienes opten por pagar en cash.

Desventajas a la hora de negociarOtra de las desventajas de los "espaldas chicas" es la de contar con menos poder negociador a la hora de comprar mercadería.

Si bien es un fenómeno que viene de larga data, se hace sentir con más fuerza en un escenario como el actual en el que los márgenes de ganancia son más finitos.

"El pequeño comercio depende de un distribuidor", indica Lourenzo, al tiempo señala que, en cambio, "el más grande negocia directamente con el fabricante".

En este sentido, el "radar" para detectar si una nueva sucursal de una firma reconocida tiene planes para instalarse cerca de una zona comercial se ha transformado casi en una obsesión de los "chicos".

"Hoy hay una gran preocupación por la expansión de las grandes marcas", explica a iProfesional.com Fernando Aguirre, de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS).

Esto cobra particular relevancia en el rubro alimenticio. Según un informe de la Federación Argentina de Empleados de Comercios y Servicios (FAECyS), Carrefour, Jumbo, Coto, La Anónima y Walmart "tienen la capacidad de vender casi el 60% del total de alimentos y bebidas de la Argentina".

Sólo cuatro de ellas (Carrefour, Walmart, Jumbo y Coto) "representaron más de la mitad de las ventas en 2012".

Este temor, además, se potencia por la competencia de los super chinos, que compran en pool y, según menciona Aguirre, "tienen una capacidad financiera muy grande".

A ello se suma otro condimento: la expansión de los formatos chicos o express lanzados por las grandes firmas como Carrefour.

Los "grandes" también tienen sus preocupacionesEs claro que a las marcas más pequeñas se les hace cuesta arriba sobrevivir en un contexto de costos en alza y ventas estancadas o en baja.

Si bien los shopping aseguran una mayor concurrencia y facilitan subirse al trencito de las promos, estas ventajas no vienen "gratis".

En primer lugar, porque al valor fijo que deben pagar en concepto de alquiler deben sumarle un porcentaje de la facturación.

En este sentido, desde la CAME señalan que un punto de venta, por ejemplo en Alto Palermo, abona una renta mensual que arranca de los $80.000 (expensas incluidas), para el caso de un local chico y una ubicación no preferencial. 

En segundo término, porque en muchas ocasiones para acceder a un centro comercial en particular deben aceptar estar en otros que pueden no ser tan rentables.

"Los centros comerciales les imponen determinadas condiciones. Por ejemplo, para estar en un shopping los obligan a estar en otro", afirma Castillo.

Así las cosas, este 2013 encuentra a empresarios "grandes y chicos" preocupados.

En particular a estos últimos, que deben hacer malabares para cubrir los gastos -ahora con márgenes de ganancia más chiquitos- a la vez velar por que un "espalda grande" no les saque clientes a base de descuentos y promos.


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