Mercado laboral "gasolero": las empresas achican estructura y el Estado refuerza su rol de "gran agencia de empleo"

Sin dudas, algunas de las principales patas en las cuales se vino apoyado el Modelo K en los últimos años fue en el empleo y en el boom del consumo. 

Una y otra vez, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los funcionarios de primera línea, hicieron hincapié en la generación de nuevos puestos de trabajo como un símbolo innegable de la política económica que viene implementándose, con sus variaciones, desde 2003.

Así, el "relato" hizo de la dupla empleo-consumo su gran bandera. En este mismo sentido, desde el Gobierno constantemente hacen referencia a:

• Los cinco millones de puestos de trabajo creados en los últimos ocho años.• Al hecho de que la Argentina tenga los salarios más altos en dólares de la región.• A las millones de personas que cada año veranean fuera del país.• A los restaurantes y shoppings repletos de consumidores, tal como destacara la propia mandataria durante su última gira por los Estados Unidos.

En este escenario el Gobierno sabe que la certidumbre en el plano laboral es una variable fundamental para evitar que se enfríe aun más el consumo, que el último mes acusó una preocupante baja cercana al 5%, según un relevamiento realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

El problema es que, de acuerdo con los últimos datos oficiales, la economía -marcada a fuego por un complejo cóctel que combina controles cambiarios, restricciones a las importaciones, merma en el nivel de inversiones y altos costos laborales-, prácticamente ya no está generando nuevos puestos de trabajo.

No sólo eso. Todo ese mix de complejas variables -resultado de una economía con un alto nivel de intervencionismo oficial, sumado a un alza de precios internos que no cesa- está llevando a que numerosas ramas de actividad estén padeciendo grandes dificultades para sostener los puestos actuales.

Muchos sectores hace tiempo vienen recortando horas extras. En otros, las empresas no tuvieron más remedio que avanzar en un achicamiento de la plantilla de empleados.

"Es preocupante. Los datos oficiales confirman que no hay una creación significativa de puestos de trabajo. Lo más probable frente a este escenario es que en 2012 concluyamos con una tasa negativa en la generación de empleo neto", explicó Gabriel Caamaño Gómez, economista del Estudio Ledesma quien, en otras palabras, no está más que anticipando que es muy posible que el año cierre con destrucción de posiciones laborales en el sector privado.

Si bien no se espera un derrumbe, considerando que 2013 presenta menos nubarrones en el horizonte, sí marca un punto de inflexión en la dinámica laboral: "Evidentemente, estamos frente a un cambio de tendencia muy importante", aseguró a iProfesional.com el experto Ernesto Kritz, quien recalcó que "en el segundo trimestre, el último dato oficial disponible, hubo un crecimiento nulo de los puestos de trabajo. Es una tendencia que ya venía desde comienzos de 2011 pero que fue acentuándose".

En este contexto, bajo la óptica de los expertos, lo único que está evitando que este escenario derive en una caída aun mayor es el peso que está adquiriendo el sector público en el mercado laboral, dado que actualmente está generando más puestos que el sector privado.

En efecto: el Estado es en la actualidad el principal sostén del empleo, tras haber generado unas 73.000 posiciones entre el segundo trimestre de 2011 y el mismo período de 2012, lo que permitió que un indicador clave, como el de la desocupación, se mantuviera estable en 7,2%.

"El sector público se convirtió en una suerte de agencia de empleo", disparó Caamaño Gómez.

La contracara es la preocupante evolución del sector privado, donde se perdieron unos 72.780 puestos en el segundo trimestre del año, el 70% de los cuales correspondió a la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. 

Entre las ramas más afectadas figuran aquellas vinculadas con actividades inmobiliarias y empresariales que destruyeron cerca de 20.600 empleos, principalmente a causa del "cepo cambiario", tal como se puede observar en la siguiente infografía: 



A este ranking se le suma la baja en las posiciones de la actividad comercial con una pérdida de 15.747 puestos de trabajo, 60% de los cuales correspondió al rubro mayorista, mientras que el 40% restante obedeció a la menor dinámica del canal minorista.

Hoteles y Restaurantes fue otras de las ramas más castigadas, con 15.600 ocupados menos, debido al fenómeno de suba de costos y atraso cambiario, que desincentiva el turismo de extranjeros. 

Le siguió la industria, con una contracción de 14.072 puestos, producto un mix que combinó menor demanda y cierre de importaciones, en tanto que la construcción, fuertemente afectada por el cepo cambiario, dejó de lado a 5.300 personas.

En este contexto, lo que más preocupa a los expertos es que la dinámica está lejos de detenerse: según un estudio elaborado por la consultora Tendencias Económicas y Financieras, en base a datos de organizaciones sindicales, en septiembre último se habrían perdido otros 10.000 puestos de trabajo, en tanto que alrededor de 3.500 empleados vieron recortada su jornada laboral.

"Los despidos se incrementaron muy pronunciadamente, en un contexto de menor actividad económica y fuerte aumento de los costos domésticos", advierte el estudio, que destaca que los despidos se multiplicaron casi 20 veces respecto a los niveles de un año atrás.

En efecto, tal como se observa en la siguiente infografía, los 9.565 empleos perdidos en septiembre contrastan fuertemente con los menos de 500 consignados el mismo mes de 2011: 



El estudio agrega que "sobresalieron los despidos entre los empleados de comercios mayoristas y minoristas, de inmobiliarias, hoteles, restaurantes y confiterías, rurales y de la actividad de la construcción, entre otros".

A continuación, las actividades más comprometidas y que más puestos destruyeron en septiembre:



Paralelamente, desde la consultora destacaron el aumento "generalizado y pronunciado" de la conflictividad laboral registrado en ese mes. 

"Se incrementaron notablemente los paros efectuados en el sector público y privado, en reclamos de mayores salarios", alertaron. 

En concreto, se registraron medidas de fuerza realizadas por administraciones públicas provinciales, docentes, salud, judiciales, municipios y Vialidad Nacional. En tanto, en el sector privado sobresalieron las efectuadas por los gremios ferroviarios, bancarios, transporte automotor, recolectores de residuos, subterráneos y de la construcción, entre otros. 

Un peligroso combo de factores Para los expertos consultados por iProfesional.com, el mix de factores que llevó a que el sector público hoy sea el único gran generador de empleos a nivel nacional, está dado por una serie de cuestiones, entre las que destacan tres como principales: el control al dólar, la incertidumbre y el impacto de la inflación, que a su vez derivó en el actual fenómeno de atraso cambiario, caída de exportaciones y bajos niveles de inversión. 

Según la consultora Tendencias Económicas y Financieras, en el caso de rubros específicos, como inmobiliarias y construcción, los niveles de empleo "fueron claramente afectados por la intensificación del control de cambios y la pesificación de operaciones que eran habituales en moneda extranjera".

Sin embargo, los expertos coinciden en que la gran grieta por la cual se está "desangrando" el mercado laboral fue generada por la escalada de precios en el mercado interno, en un contexto en el que el dólar nunca acompañó con la misma velocidad.

"La inflación tiene el efecto de destruir todos los valores monetarios en una economía. Hoy estamos muy cerca del regreso del uno a uno, en términos reales. Esto implica pérdidas de competitividad para la economía argentina, por eso hay menos inversiones y no hay creación de empleo privado", destacó el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.

En una línea similar, Kritz aseguró en diálogo con este medio que "la no generación de puestos de trabajo está asociada a la caída de la inversión, que está muy atada a la incertidumbre".

En lo que se refiere a desembolsos por parte de empresas nacionales, un relevamiento realizado por el Observatorio Pyme advirtió que se está registrando "un descenso en la confianza de los industriales sobre la situación económica del país".

El menor nivel de confianza es un condicionante a la hora de avanzar en inversiones, lo que generó, según el estudio de la entidad, que sólo 2 de cada 10 empresas consideren que el actual período es un buen momento para realizar desembolsos en maquinaria y equipo.

Mayor temor a contratar personal En definitiva, la baja del consumo, la reticencia a invertir y el encarecimiento de los salarios en dólares está derivando en "una mayor reticencia a emplear" por parte de las empresas, según alertaron desde Analytica, que dirige Ricardo Delgado.

Bajo la óptica de la consultora, "en los últimos años, la capacidad de creación de puestos de trabajo de la economía se redujo sensiblemente en términos absolutos y a nivel relativo". Esto último se refiere a que cada incremento en el nivel de actividad se realiza recurriendo a una proporción menor de trabajadores.

Así, mientras que en 2006 por cada punto de incremento de la economía el empleo crecía casi medio punto, en 2011 esa relación se desplomó al 0,21, tal como se observa en el siguiente cuadro:



 

En este contexto, Lucio Castro, directivo del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), puso en duda la idea de un "Made in Argentina" fuerte y decisivo para generar empleo en el país: "La contribución de la industria a la tasa neta de creación de empleo registrado fue limitada e incluso decreciente entre 2003 y 2012". 

"La tendencia a la formalización laboral en la industria manufacturera se estancó e incluso se revirtió levemente desde 2008", precisó Castro.

Entre las causas que explican esta mayor reticencia a emplear, desde Analytica destacaron que, "en un escenario de incertidumbre, las empresas prefieren cubrir la mayor demanda con horas extras en lugar de realizar nuevas contrataciones. Es decir, optan por utilizar más intensivamente los recursos existentes sin arriesgarse a generar saltos en la escala, que luego son difíciles de desarticular. De esta forma, es posible suspender las horas trabajadas por fuera de la jornada regular sin mayores dificultades en un escenario de fuerte desaceleración". 

Por su parte, Caamaño Gómez analizó la estrecha relación entre atraso cambiario y desincentivos para contratar personal: "Decir que el dólar quedó retrasado es lo mismo que señalar que tenemos salarios caros en esa moneda. Este mayor costo que padecen las empresas, especialmente las exportadoras, llevó a que resignaran rentabilidad y perdieran mercados".

Sobre este punto, desde Analytica brindaron un dato revelador: desde enero de 2007 hasta la actualidad mientras que los salarios se dispararon un 224% promedio, la devaluación fue de apenas 48%.

Por su parte, desde la consultora Ecolatina, destacaron otro dato clave: el Costo Laboral Unitario medido en Dólares de la industria -que considera salarios y productividad- desde 2010 se viene incrementando a un nivel promedio del 17% y acaba de marcar un récord histórico.

Este indicador actualmente quintuplica el valor registrado en 2002 -tras la devaluación que abarató los salarios en divisa estadounidense- y ya se encuentra un 15% por encima de la anterior mayor marca, registrada en el año 1997, es decir, en plena convertibilidad: 



Además, según el estudio, 16 de las 21 principales ramas de actividad que dan vida al "Made in Argentina" tienen un costo laboral unitario en niveles récord, tras sufrir fuertes subas el último año, tal como se puede observar en la siguiente infografía:



Como resultado de este progresivo incremento de la mano de obra medida en billete verde, desde Analytica consideraron que "se crearon incentivos para una mayor importación de bienes de capital y nuevas tecnologías, en detrimento del empleo. En este escenario, lógicamente la demanda laboral sigue anémica".

Lo llamativo es que un dólar subiendo de a cuentagotas, que está contribuyendo a enfriar la generación de nuevos puestos de trabajo, paradójicamente, fue señalado por el viceministro de Economía, Axel Kiccilof, y por la propia Presidenta como una oportunidad para que las empresas se equipen, tecnifiquen y avancen con el proceso de sustitución de importaciones.

De cara al futuro, desde Ecolatina alertaron que "el encarecimiento del salario industrial en dólares representa un foco de preocupación para el sector, ya que en la medida que las paritarias sigan ubicándose en los rangos actuales y el tipo de cambio ajuste a un ritmo significativamente inferior, no hay incremento de productividad posible que evite un mayor encarecimiento del costo laboral".

Para Caamaño Gómez, esto es lo que llevará a que el año próximo sea negativo en términos de empleo: "Si bien para el 2013 se espera un escenario más favorable, las empresas van a ser incluso más reacias que ahora a contratar personal porque la variable costos va a presionar más todavía".

Por su parte, según Lavagna, en la medida en que no disminuya el intervencionismo del Estado, serán pocas chances de que este indicador mejore en los próximos meses: "Habrá poca creación de empleo, principalmente porque no hay inversión" debido a la presión que hay para evitar el giro de utilidades al exterior. 

Para los expertos, este panorama que se abre de ahora en más tiene serias implicancias para continuar con el sostenimiento del "relato K".

Según Kritz, "la asociación entre empleo e inversión fue la que hizo que creciera significativamente el apoyo al Gobierno el año pasado. Ahora estamos en una situación muy diferente y esto claramente puede tener un efecto político". 


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