Tan lejos, tan cerca: Estados Unidos elige Presidente y el ganador será quien defina parte del futuro del "modelo K"

Es cierto que todos los países suelen ver a las elecciones presidenciales en Estados Unidos como un tema de "política interna". Pero, para la Argentina de 2012, esa sensación está exacerbada.

De manera que el final "cabeza a cabeza" entre el demócrata Barack Obama y el republicano Mitt Romney es seguido con inusual interés desde los ámbitos de la política y las finanzas. 

El particular momento por el que pasa la economía estadounidense -en el que los dos partidos muestran visiones muy divergentes respecto de qué medidas deben adoptarse para dejar atrás la fase de estancamiento- hace que el futuro pueda lucir muy diferente para el resto del mundo, según quién sea el candidato que prevalezca.

Pero, además, en lo que respecta a la agenda bilateral entre Estados Unidos y la Argentina, también hay posibilidades de cambio. Se trata de una relación que en los últimos años ha ganado mucha tensión, y en la cual la disyuntiva parece ser entre "seguir mal" (si Obama es reelecto) o "seguir peor" (si gana Romney).

"Las relaciones con Estados Unidos fueron muy buenas durante los primeros ocho años del kirchnerismo, pero se enfriaron en los últimos dos", destaca Julio Burdman, director de la consultora Analytica.

Observa que, a pesar de que Néstor Kirchner mantenía cierta retórica anti-norteamericana, en los hechos no dejó de ser un aliado en la época de la administración Bush. Ello se vio reflejado en temas de seguridad internacional, algo que para Estados Unidos había pasado a ser la prioridad de su política exterior.

"Argentina cooperaba con todas las políticas de Estados Unidos en materia de antiterrorismo, lavado de dinero, seguridad nuclear, narcotráfico, y acusaba a Irán en los organismos internacionales de ser un agente de terrorismo internacional".

Pero señala que esa situación cambió cuando la Argentina, priorizando su alineamiento con Brasil, disminuyó su nivel de cooperación.

Lo cierto es que la relación durante la administración de Obama ha sido mucho menos fluida de lo que se esperaba. De hecho, ha incluido episodios tensos, tales como la retención del avión militar que traía material de ayuda policial; el voto negativo de Estados Unidos en los organismos multilaterales para el otorgamiento de créditos a la Argentina; la suma a las denuncias por trabas comerciales violatorias de acuerdos, entre otros.

El último eslabón en esa cadena de desencuentros ha sido el fallo de la justicia estadounidense que favorece la postura de los llamados "fondos buitre" y que podría poner en riesgo la estrategia argentina tras la renegociación de su deuda en default.

Ese tema, que hoy es uno de los principales dolores de cabeza para el Gobierno de Cristina Kirchner, podría empeorar ante una victoria republicana.

Ocurre que Romney tiene lazos personales con estos fondos, al punto que su esposa es una inversora de la administradora Elliot, precisamente la que consiguió el embargo de la fragata Libertad en Ghana.

Más allá de que la justicia estadounidense tiene un alto grado de independencia respecto del poder político, lo que los analistas argentinos creen es que un eventual gobierno republicano crearía un clima aun más hostil hacia la Argentina.

"Los republicanos tienen una tradición de ser más proclives a cumplir los pactos establecidos. Por lo tanto, seguramente se pondrán a favor de los fondos que no aceptaron la reestructuración de la deuda", señala el analista Darío Epstein, director de la firma Research for Traders.

Y agrega que ello también se notaría en el plano comercial: "Se haría más fuerte la postura estadounidense en el apoyo a las denuncias contra la Argentina por sus medidas proteccionistas".

Claro que hay también analistas que consideran que, gane quien gane, hay una realidad que no podrá cambiar en el corto plazo: la Argentina está muy lejos de entrar en el radar de los temas que forman la agenda del gobierno estadounidense.

"Ellos hoy se preocupan más por otras naciones a las que consideran más relevantes, como es el caso de Brasil. La Argentina va a seguir fuera de la agenda geopolítica de los norteamericanos, indistintamente de cuál sea el partido en el poder", apunta el analista internacional Jorge Castro.

En ese contexto, lo que parece seguro es que la probabilidad de un encuentro entre un presidente estadounidense y Cristina Kirchner es muy reducida.

¿Los demócratas son más "blandos"?Entre quienes siguen la elección, hay quienes cuestionan el viejo estereotipo según el cual el partido Demócrata de Obama es más proclive a mantener una buena relación con América latina.

Como observa Marcelo Elizondo, ex director de la fundación Exportar y actual consultor privado, en materia de política comercial los republicanos se han caracterizado por ser menos proteccionistas y más proclives a generar acuerdos de intercambio.

"Como la Argentina se encuentra fuera del mercado de capitales, creo que el foco de su relación con Estados Unidos debería estar puesto más en el plano comercial que en otros aspectos. Y desde ese punto de vista, los republicanos han demostrado históricamente ser más abiertos", afirma Elizondo.

Agrega que, contrariamente a lo que suele creerse, no necesariamente los demócratas serán más complacientes ante las políticas proteccionistas impuestas tras las medidas restrictivas de Guillermo Moreno.

"Hay un prejuicio en el sentido de que los demócratas son más blandos, pero la realidad no lo demuestra. De hecho, la administración de Obama ha sido más dura que la de Bush en varios aspectos. Puede ser tanto o más estricto que Romney en cuanto a cerrar posiciones comerciales o en hacer denuncias contra la Argentina en la Organización Mundial del Comercio", agrega.

En esa línea, Diego Guelar, ex embajador argentino en Washington, también relativiza el impacto de un eventual cambio de gobierno. 

"Estados Unidos tiene continuidad en sus políticas. En alguna medida, Obama siguió varias líneas que se habían definido en la era Bush. Y lo mismo ocurrirá si gana Romney. Eso es, precisamente, lo que la define como nación desarrollada", afirma.

Pero aclara que esta situación no debería causar inquietud en la Argentina: "Por un lado, su relevancia comercial para nosotros ha disminuido, sólo el 5% de nuestras exportaciones van a Estados Unidos. Pero, además, todos los gobiernos de la región han entendido que ya no dependen como antes de un centro de decisión externo, y quienes hicieron las cosas bien pueden financiarse a tasas bajas en los mercados internacionales".

Entre el estímulo y la disciplinaAl contrario del margen relativamente estrecho que puede tener la relación bilateral, hay otro aspecto en el cual sí se cree que puede haber cambios importantes, dependiendo del resultado de la elección.

Se trata de la economía doméstica estadounidense, que influye en el resto del mundo. Por un lado, por su capacidad de motorizar la demanda global y, por otra parte, por cómo lo que ocurra con el dólar puede influir sobre los mercados de materias primas.

El análisis en este punto se torna complejo, porque el debate pasa por mantener o morigerar las políticas que la gestión Obama ha venido realizando para empujar la economía nacional y evitar la recesión y un mayor desempleo.

Hasta ahora, los resultados han sido poco impresionantes, pero hay quienes creen que el mayor mérito del actual mandatario ha sido, justamente, evitar una crisis de mayores proporciones.

Para la consultora Ledesma, una derrota de Obama, cuya política apunta a mantener incentivos fiscales, "condenaría a Estados Unidos a ingresar nuevamente en la zona recesiva".

Este temor es expresado por el economista Luis Palma Cané, para quien los planes de Romney "no sirven para estas épocas de crisis".

Desde su punto de vista, un recorte brusco del déficit fiscal sería "un gravísimo error", con un inexorable destino de recesión.

"Como si fuera poco, Romney critica los planes de expansión de dinero porque sostiene que generan inflación. Aunque cabe recordar que con su aplicación Obama y Bernanke evitaron que el mundo fuera a otra depresión", destaca Palma Cané.

¿Se despertará el dólar?En definitiva, parece haber cierto consenso respecto de que una victoria de Romney sería perjudicial en el sentido de que traería en el corto plazo un enfriamiento de la ya castigada economía mundial.

Es claro que ello afectaría a la Argentina por vía indirecta, porque traería una efecto contagio hacia otras regiones del mundo que son clientes importantes del país.

Lo que está un poco más difuso es anticipar qué ocurrirá con el dólar. Algunos están convencidos de que un triunfo republicano implicaría un fortalecimiento de la divisa, lo cual tiraría abajo los precios de los productos que la Argentina exporta, como la soja.

Es en este sentido que advierte Salvador Di Stefano, consultor de la zona agrícola de Santa Fe, para quien si no se aprueba el paquete de estímulo fiscal, "el cielo estará repleto de nubarrones".

"Las empresas comenzarán a salir de activos financieros y a hacerse de liquidez. El dólar en el mundo empezará a fortalecerse", es el escenario que vislumbra Di Stefano ante un revés de los planes de Obama.

Si eso finalmente ocurre, la Argentina se vería perjudicada, argumenta el analista, porque la soja bajará y quedará más cerca de los u$s500 que del récord de u$s660 que alcanzara hace tres meses.

De todas formas, hay quienes intentan traer calma con el argumento de que lo que mantiene al dólar debilitado no es otra cosa que la expansión de dinero que viene sosteniendo la Reserva Federal.

"La depreciación actual de la divisa estadounidense va a continuar, porque su origen es de índole monetario. La moneda no volverá a ser fuerte hasta que se recupere el empleo y se reactive la economía", sostiene Marina Dal Poggetto, economista del Estudio Bein.

Por lo pronto, la dificultad para analizar el actual escenario reside en lo imprevisible que puede ser la conducta de los inversores.

En efecto, a diferencia de lo que ocurriría en la Argentina -donde ante una perspectiva de deterioro económico los ahorristas escapan de la moneda nacional- en Estados Unidos la búsqueda de refugio se da en el dólar, que tiende a fortalecerse, de igual modo a lo que sucedió en la crisis financiera de 2008.

¿Será que, otra vez, la perspectiva de mayores dificultades a corto plazo le impondrá un mayor vigor a la moneda? ¿O, por el contrario, un escenario de recesión hará más débil al dólar frente al resto de las divisas y a las materias primas?

Es la pregunta del momento, y resulta particularmente relevante para los argentinos, que aun en las antípodas culturales de los votantes estadounidenses, mantienen una importante característica en común: la obsesión por el billete verde.


Cargando...
 
Cotizaciones recientes
Símbolo Precio Variación % Cmb 
Los teletipos visualizados más recientemente aparecerán aquí automáticamente si escribís el teletipo en el campo "Ingresar símbolo/compañía" en la parte inferior del módulo.
Debés habilitar las cookies del navegador para ver tus cotizaciones más recientes.
 
Iniciá sesión para ver las cotizaciones en tus portafolios.