La industria argentina, en estado de alerta: los empresarios temen por un peligroso "efecto dominó" que llega desde Brasil

Durante el lapso que le llevará leer este párrafo, cruzando la frontera argentina, más precisamente en Brasil, ya se habrán vendido siete autos 0Km. Y de aquí a la próxima hora, más de 430 nuevas unidades habrán sido patentadas para comenzar a rodar por las calles del país vecino.

Vertiginoso e imparable. De esa manera se mueve hoy el mercado automotriz brasileño, que acaba de cerrar un 2012 para la historia, con un récord absoluto en el número de autos comercializados, tras haber superado las 3,8 millones de unidades.

Brasil es hoy la gran meca para las automotrices, a punto tal que este país, que actualmente ocupa el cuarto lugar entre las principales plazas, en apenas tres años podría desbancar a Japón y así posicionarse como el tercer jugador más importante del mundo.

Para tener una noción del tamaño del negocio en el país vecino, basta saber que el nivel de patentamientos es 4,5 veces superior al registrado en la Argentina.

No sólo eso: solamente Fiat a lo largo de 2012 vendió allí prácticamente lo mismo que las cerca de 30 marcas que operan en suelo argentino.

Y hay más: la influyente consultora del experto internacional Roland Berger acaba de publicar una estimación en la cual prevé que Brasil, para el 2020, tendrá un mercado de alrededor de 6,6 millones de vehículos, lo que implicaría duplicar la cifra del 2010.

Cabe recordar que en los últimos años, unas 30 millones de personas se incorporaron a la clase media, casi un 70% de la población total argentina. 

Brasil: ¿socio o rival? Durante este último tiempo se instaló la expresión "locomotora brasileña" para referirse al importante beneficio que significaba para la Argentina el crecimiento del principal socio comercial.

Y esto se vinculó, principalmente, con la demanda de vehículos argentinos por parte de ese país. Es que, durante buena parte de los últimos años, este mercado llegó a "aspirar" 9 de cada 10 autos exportados por la Argentina, equivalentes a más del 50% de la producción local. 

A su vez, el sector automotriz, en el plano doméstico, explica la mitad del crecimiento de la industria nacional en su conjunto. Por eso es tan importante lo que suceda en ese destino. 

El problema es que están soplando vientos de cambio. Peor que eso. Los directivos de terminales instaladas en el país están viendo que está avanzando un frente de tormenta, que llegó para romper el "status quo" y amenaza con convertirse en una suerte de "efecto dominó" para el plano local. 

Sucede que Brasil, el "corazón" que mantiene en pie a la industria automotriz local, está cambiando paulatinamente su perfil de "socio estratégico" a "competidor" liso y llano de las compañías nacionales.

La razón es tan simple como peligrosa para el "Made in Argentina". A medida que el vecino crece y su mercado de los 0Km se expande, se produce un doble y preocupante efecto: las empresas allá instaladas están realizando multimillonarios desembolsos para ampliar su capacidad, al tiempo que una gran cantidad de marcas que hasta ahora no tenían un pie en ese territorio, ya están poniendo primera para levantar sus fábricas y expandir su red de comercialización.

A esto se suma un problema extra para la industria nacional: la constante suba de costos, que lleva a que los vehículos de las terminales argentinas sean cada vez más caros en términos de dólar. 

Este complejo cóctel fue el que generó que en 2012 se produjera un hecho inédito: pese a que Brasil logró un récord histórico en la cantidad de autos vendidos, este país le compró menos 0Km a la Argentina. 

Esto es una clara señal de alarma, dado que, en el año más dinámico a nivel patentamientos, las terminales nacionales allí perdieron mucho terreno frente a la propia industria brasileña. 

El fenómeno no reconoce segmentos ni orígenes de los capitales. Prácticamente no quedan empresas automotrices relevantes que no estén instaladas allí o con planes de hacerlo.

Es así como el país vecino se transformó en la gran meca para marcas ultra masivas y baratas, especialmente para las empresas de origen chino, que están liderando el desembarco y le están "copando la parada" a las terminales albicelestes.

Pero también es un imán para compañías de lujo como BMW, que mientras que en la Argentina se la obligó a exportar arroz y cuero para poder seguir importando, en el Brasil presentó un fenomenal plan industrial presupuestado en u$s200 millones.

"El ritmo de inversiones que existe allí es muy fuerte. Hay jugadores que amplían producción y otros que buscan ingresar por primera vez al Mercosur y muchas marcas lo hacen privilegiando ese destino", destacó Maximiliano Scarlan, economista de Abeceb.com.

Como contrapartida, la última novedad que hubo en la Argentina fue la apertura de la fábrica Honda en Campana, cuyo anuncio se realizó cinco años atrás.

La danza de los millones, marca por marcaTodo este movimiento, lógicamente, está acompañado por una masiva lluvia de inversiones: Anfavea, la cámara que nuclea a las empresas de ese país, publicó una estimación que fija en u$s22.000 millones los desembolsos pautados para los próximos años.

La contracara es lo que sucede en el plano local. Durante la última convención realizada por ACARA, entidad que nuclea a los concesionarios, hubo coincidencias en que en la Argentina no se esperan inversiones de peso en el sector, en momentos en que en Brasil se está hablando de cifras faraónicas.

La siguiente infografía permite apreciar algunos de los proyectos en pie más importantes que se están llevando adelante en el país vecino:



Autos chinos, una amenaza para la ArgentinaAdemás de los faraónicos planes de expansión en Brasil por parte de firmas como Fiat, VW y Ford, uno de los puntos que más preocupa a los expertos de esta "explosión" de inversiones es la avanzada de empresas provenientes del gigante asiático.

Desde Abeceb destacaron que "las automotrices chinas ya no son sinónimo de copia. Tienen capacidad propia de desarrollo y ahora están interesadas en capitalizar el crecimiento del mercado latinoamericano".

Además, los expertos aseguraron que si bien estas compañías se especializan en fabricar autos muy económicos y de baja cilindrada, de a poco están apostando a gamas medianas y a precios accesibles, lo que representa una clara amenaza para los autos argentinos.

La "legión china" que está en pleno desembarco en el mercado brasileño está conformada, entre otras, por:

-Chery: está levantando una planta en San Pablo, ciudad que le "arrebató" el proyecto a la provincia de Chaco, asegurándose así un imortante plan de obras por u$s400 M.

La idea de la compañía es fabricar allí su compacto Celer (ver foto) a partir del mes de noviembre de 2013, hasta alcanzar las 150.000 unidades en 2016.



-JAC Motors: con una inversión de u$s400 M, está levantando una fábrica en Bahía, al norte de Brasil, donde apunta a producir unos 100.000 vehículos anuales.

Su plan contempla la producción de tres modelos que estarán a la venta en 2014 y a precios que partirán de los u$s15.000.



-Lifan: a fines del año pasado tomó el control de la licencia para el Mercosur, que estaba en manos de una empresa uruguaya. En Brasil cuenta con una red de 28 concesionarios, pero para este año apuntan a ampliarla considerablemente, con el objetivo de triplicar las ventas en ese mercado.

Lifan, el principal fabricante de motores de China, cuenta con una planta en Montevideo. Sin embargo, Steven Xu, director general de la compañía, en diciembre último ratificó que el objetivo en el corto plazo es definir una fuerte inyección de capitales para abrir su primera planta en territorio brasileño. Además, para 2013 tienen en carpeta el lanzamiento de una batería de novedades.



-Great Wall: su plan original, de 2010, era contar con una ensambladora. Sin embargo, tras el nuevo marco impositivo de Rousseff que privilegia los procesos fabriles, la automotriz tuvo que redefinir su plan de negocios. Así, planea desembarcar en ese territorio con una planta propia, probablemente en el Estado de San Pablo, donde producirán autos, SUV y pickups. El objetivo es alcanzar las 100.000 unidades anuales.

El proyecto también contempla incorporar un nivel de autopartes brasileñas del orden del 80%. Para ello, la compañía oficializó que está buscando un terreno de 1 millón de metros cuadrados, al tiempo que en diez años la inversión alcanzaría los u$s1.500 millones.



A los ejemplos mencionados se suman los casos de Hyundai, Mitsubishi, Honda y Nissan, entre otros (ver infografía anterior). 

Los 0Km nacionales tiran un "rebaje" Con esta ola de lanzamientos, de la mano de nuevas plantas y ampliaciones de fábricas ya existentes, la enorme capacidad productiva de Brasil ya es una amenaza para la Argentina. 

Una muestra de lo que puede venir de cara al futuro es lo que se vivió en 2012: los autos nacionales, tras haber alcanzado una participación récord en el mercado brasileño en los últimos 15 años (market share del 11,3%), evidenciaron una marcada caída en 2012, hasta el 8,9%, tal como se puede observar en la siguiente infografía:



Esto es consecuencia de menores exportaciones a ese destino, en un contexto en el que Brasil, contrariamente, coronó el mejor año de la historia en materia de patentamientos.

Esto, a su vez, fue producto del encarecimiento en dólares del "Made in Argentina". A punto tal que uno de los principales vehículos que se exporta a ese destino está siendo reemplazado por otro modelo de fabricación brasileña, según confió off the record a iProfesional.com un importante directivo de una terminal. 

De este modo, la Argentina está perdiendo dinamismo a la hora de abastecer la demanda brasileña, que cada vez se enfoca más en producción propia y en menos autos importados. 

En este contexto, Raúl Ochoa, ex secretario de Comercio Internacional, aseguró que "2012 se presentaba a nuestro favor, todo estaba dado para que exportemos más vehículos a Brasil. Sin embargo, algo pasó con los 0Km nacionales, que llevó a que vendiéramos menos y perdiéramos market share".

El experto adjudicó este comportamiento al poderío que está ganando la propia industria brasileña, que está desplazando -por competitividad, variedad de modelos y escala- a los vehículos nacionales, poniendo así en zona de grave riesgo a la principal pata de la industria nacional.

El experto agregó que todo esto fue llevando a que el país vecino, en este último tiempo, "esté produciendo una cantidad de modelos más amplia que nosotros. Entonces, es entendible que las exportaciones tengan dificultades".

A continuación, un cuadro comparativo que muestra a las claras la diversificación de cada industria a lo largo de 2012: 



Semanas atrás, la directora ejecutiva de General Motors Argentina, Isela Costantini, aseguró que "estamos preocupados por la competitividad. Tenemos costos crecientes y, con estos niveles de inflación, para 2013 estaremos entre las plantas de GM más caras de la región".

El listado de desincentivos para el sector automotriz argentino es amplio y no se limita al problema de la competitividad y al tipo de cambio: 

• Problemas para disponer de autopartes: a lo largo de 2012, numerosas empresas debieron parar sus plantas por no contar con piezas clave del exterior para el ensamblado de vehículos.

• Restricciones para importar autos: el sector automotriz, por ser uno de los que más déficit industrial genera, se encuentra en el ojo de la tormenta y cada año debe negociar con el Gobierno para poder ingresar unidades terminadas al país. 

• Obligación de exportar lo que sea y como sea: desde 2011 se viene implementando el controvertido plan "1 a 1", por el cual las firmas del sector tienen que compensar sus balanzas comerciales. Esto las llevó a desatender, en parte, su "core business" y enfocarse en la exportación de productos tales como agua mineral o alimento para perros.

• Precios regulados: en los últimos años, los valores de los vehículos subieron muy por debajo del índice de precios. ¿Estrategia de las automotrices? No, controles de la mano de la Secretaría de Comercio Interior.

• Prohibición de girar utilidades: hay una orden no escrita por la cual terminales e importadoras no podrán girar divisas por tiempo indeterminado. Con esta medida, el Gobierno busca que más de u$s2.000 millones queden en el país en 2013.

Para los expertos el "efecto dominó" que llega desde Brasil no es un tema menor. Y menos en esta industria que es capital intensiva.

Sobre este punto, Guido Vildozo, director de la consultora IHS Automotive alertó que el sector automotriz argentino "entrará en un proceso de ajuste en 2013".

La contracara es Brasil, donde se preparan para otro año a puro récord, aspirando así a ocupar el tercer puesto en el concierto de los grandes mercados a nivel mundial.


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