"graduados" o esa costumbre argentina de apostar a los amigos

Buenos Aires, 19 de diciembre (Télam).- "Graduados", la revelación televisiva del año protagonizada por Nancy Dupláa, Daniel Hendler y Luciano Cáceres, que se convirtió en líder indiscutida en el horario central de la pantalla chica, abrió un interrogante que de aquí en adelante desvelará a productores, canales y realizadores: ¿Cuál es la nueva fórmula del éxito? Quizá fue por la melancólica añoranza hacia la colorida década del 80. Quizá por su ajustadísimo elenco de antihéroes que, con una entretenida dinámica coral fue desgranando cada una de las escenas. Quizá, por qué no, fue la precisión del guión; o el humor, ese baluarte que aparecía deslucido en medio de una pantalla encendida por peleas mediáticas y desgracias ajenas.

Sea cual fuere la pócima que rompió el hechizo y desintegró el reinado que Marcelo Tinelli mantenía desde hace más de una década en la noche televisiva, el desembarco de la tira producida por Sebastián Ortega se impuso con un nada despreciable promedio de 23.4 puntos de rating.

Con un elenco que completan Roberto Carnaghi, Paola Barrientos, Mirta Busnelli, Julieta Ortega, Mex y Violeta Urtizberea, Isabel Macedo, Juan Leyrado y Gastón Sofritti, la línea argumental de la tira que devolvió el liderazgo a Telefé está centrada en un grupo de compañeros del secundario que se reencuentran después de 19 años.

A la luz de la hipocondría ochentosa, la tira dirigida por Miguel Colom cuenta la historia de Loli Falsini (Dupláa) y Andrés Goddzer (Hendler), dos compañeros de secundario quienes se miraban con ganas desde lejos, para descubrir años después una verdad de las pocas capaces de cambiar la vida.

La revelación que es que el hijo que ella tuvo con su marido Pablo Catáneo (Cáceres) recién salidos del colegio, es en realidad el fruto de un encuentro ocasional y clandestino que ambos tuvieron escapando de su traumática fiesta de egresados.

La tira escrita por Ernesto Korovsky, Silvina Frejdkes y Alejandro Quesada, tiene personajes entrañables caracterizados por Hendler en charla con Télam como, "todos tienen sus contradicciones, pelean por lo suyo e, incluso, las zonas más grotescas que toca cada uno de los papeles tienen detrás una verdad".

En su caso particular, cada línea que compuso con arte responde a la voz de Andrés Goddzer, un parsimonioso -y por momentos irritante- paseador de perros, de 38 años, que vive con sus padres y se resiste al paso del tiempo, haciendo de su cuarto tapizado con pósters de antaño un búnker capaz de repeler responsabilidades propias de la vida adulta.

Extrañamente, en una pantalla chica que aparecía recalentada únicamente por discusiones escandalosas y mujeres cada vez más sueltas de ropa, la apuesta por una ficción de corte más familiar suponía una apuesta arriesgada e, incluso, fuera de contexto.

"Para mí no son más que prejuicios, porque si bien es cierto que cuerpos desnudos, armas o quilombos atraen a la gente, no quiere decir que lo demás no atraiga y que el público no agradezca que se haya apostado a un programa que no apele a esas fórmulas", sopesó el actor de 36 años, ganador de un Oso de Plata en el Festival de Berlín por su trabajo en el filme "El abrazo partido", de Daniel Burman.

Apasionadas discusiones en las redes sociales dan cuenta de la magia del envío que tiene aproximadamente 540.000 seguidores y 110.000 en el Facebook y el Twitter oficial, respectivamente, más allá de los foros, blogs y Twitters personales de muchos de los actores de la troupe.

La aparición de figuras emblemáticas del imaginario nacional como Charly García, artista que también aparece en el último capítulo, el ex futbolista Martín Palermo, Palito Ortega, Guillermo Cóppola, Fito Páez o Gastón Gaudio como invitados en diversos episodios, agregaron sorpresa y dinamismo a la historia.

El programa generó una identificación de fierro con los espectadores, una suerte de lealtad por parte de la platea frente a estos antihéroes, quienes además ofrecen a los más jóvenes la posibilidad de espiar los pecados de juventud de sus mayores.

La cuidada reconstrucción de escenarios o de costumbres argentinas de otras épocas, como el parque de diversiones Italpark, el interior de un local de comidas rápidas de la cadena argenta Pumper Nic, o las clases de gimnasia rítmica a cargo de la profesora televisiva María Amuchástegui fueron capaces de intensificar la complicidad con el público.

"Graduados" cada noche habilitó pantalla mediante, el regreso a lo tribal, la vuelta al paraíso soñado donde la amistad, con su ilusión de paridad y de jerarquías que se borran, deviene un refugio seguro y tal vez más confiable que el amor romántico frente a un mundo hostil.

La actriz Mirta Busnelli, responsable de darle vida a Dana Goddzer, la sobreprotectora madre judía de Godzer señaló que, una vez que salió esta ficción, "hay muchas cosas que en la televisión quedaron viejas".

Según Busnelli, quien hizo de sus kniches de papa una bandera libertaria durante las emisiones, "sin hablar de revolución, que es una palabra demasiado grande, la llegada de `Graduados´ -opinó- hizo que muchos programas perdieran vigencia porque, sin romper del todo con el formato estético, hay algo fresco y universal que hace que llegue al público de una manera distinta.(Télam).- sol-laf-sa-mag 19/12/2012 17:34


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