El Gobierno pidió ?monopolio? de dólares para industrializar al país: ¿empresarios están comprando más máquinas?

El Gobierno está cumpliendo con creces aquel desafío que se planteara a comienzos de este 2012, momento en el que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, aseguró que la meta era ir por un superávit comercial de entre u$s10.000 y u$s12.000 millones. 

Así, a fuerza de controles a las importaciones pero también debido a un menor dinamismo de la economía, el saldo de la balanza acumuló unos u$s11.500 millones hasta el mes de octubre. 

Faltando todavía cerrar las estadísticas de los últimos dos meses del año, los expertos coinciden en que el objetivo que se trazara el Ejecutivo se va a alcanzar con mucha holgura.

Al respecto, Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina, destacó que "el 2012 va a cerrar con un superávit comercial de entre u$s12.500 y 13.000 millones".

La diferencia entre llegar a ese objetivo o no era crucial para el Gobierno. A punto tal que el propio Moreno había asegurado que cualquier número por debajo de los u$s10.000 millones iba a impedir que siga "la fiesta".

Sin embargo, el hecho de haber alcanzado el objetivo de hacerse de un "colchón verde" con tanta holgura, no se tradujo en cambios sustanciales en la política monetaria y comercial.

Por el contrario: el "cepo" al dólar no sólo continuó sino que se profundizó y los controles a las importaciones casi no se relajaron. Para peor, el Banco Central fue la única entidad de la región que no pudo engrosar sus arcas, a contramano de lo que sucedió en numerosos países.

¿Qué beneficio trajo entonces haber logrado el preciado objetivo de que el superávit comercial supere los u$s10.000 millones?

El responsable de intentar articular una respuesta fue el viceministro de Economía Axel Kicillof, quien había asegurado que era vital "cuidar las divisas para que se dirijan a las importaciones fundamentales y así mantener el proceso de industrialización".

Bajo la óptica del funcionario, el mayor riesgo entonces es que los dólares se terminen "malgastando" en "productos de consumo suntuoso".

"¿Cómo las divisas que necesito para hacer torres de petróleo se van a gastar en que los sectores más pudientes puedan comprar bienes de lujo?", disparó Kicillof, quien recalcó que ese dinero es fundamental para que las industrias que requieren importaciones avancen en la modernización de sus equipos. 

Sin embargo, un dato clave y que no puede ser pasado por alto es que, al trazar una radiografía de las importaciones, se observa que el rubro que más viene cayendo es, justamente, el de la compra de máquinas y equipos -llamados bienes de capital-. 

Más aun, esa baja es tan fuerte que duplica la variación negativa que experimentaron todas las importaciones a nivel país (ver infografía). 



Además, cabe destacar que las compras al exterior de equipamiento habían cerrado 2011 con una marcada expansión del 25%, lo que demuestra el dramático giro que experimentó este rubro en pocos meses.

El otro punto clave es que, después de los bienes de consumo (que cayeron 10% durante los primeros diez meses del año) el otro segmento con peor performance fue el de bienes intermedios, con una fuerte contracción del 9%.

Este rubro incluye, por ejemplo, insumos como plásticos para envases, vidrios, chapa, aluminio, hierro y productos químicos, por citar algunos de los innumerables ejemplos de materias primas que se utilizan en los procesos de fabricación. 

Así las cosas, mientras que el Gobierno plantea la necesidad de cuidar los dólares para destinarlos a importaciones "fundamentales", éstas no detienen su derrumbe.

"En la Argentina todos los rubros de importación están cayendo, especialmente aquellos que están más vinculados con la industria, que está estancada o en recesión", más allá de la leve recuperación de octubre, destacó Gabriel Caamaño Gómez, economista del Estudio Ledesma, al tiempo que agregó que "tampoco se registran inversiones de envergadura, lo que demuestra que no se están sustituyendo importaciones". 

Cabe destacar que durante los primeros diez meses del año, la industria acumula una contracción del 1%, según estimaciones privadas y oficiales.

Santisteban destacó que "el ingreso de maquinaria, materias primas y bienes intermedios está cayendo mucho más que el promedio porque el consumo viene en baja y porque la industria está produciendo mucho menos".

En este contexto, alertó que, "el tercer factor que juega negativamente es el de la inversión, que no tiene la misma dinámica que antes".

En esta línea, desde la Fundación Observatorio Pyme advirtieron sobre la muy baja predisposición que los empresarios muestran a la hora de realizar desembolsos: "La merma en el nivel de confianza de los industriales condiciona la toma de decisiones de inversión. Es por esto que la proporción de directivos que considera que el momento actual es propicio para adquirir maquinaria descendió al 20%, volviendo a ubicarse en niveles similares a los de finales de 2009".

En buen romance, sólo 2 de cada 10 ejecutivos de negocios se muestran predispuestos a la compra de equipamiento. 

El otro aspecto relevante es que en la Argentina el 90% de las máquinas que utiliza la industria son de origen importado. De modo que la caída en el ingreso de equipos es un claro indicador de que las empresas se amplían y equipan mucho menos que antes. 

¿Importaciones "esenciales"?Un punto a destacar es que mientras el Gobierno asegura que los dólares se deben destinar a importaciones que sean fundamentales para tener en movimiento la maquinaria productiva, cada día que pasa destina u$s18 millones para la importación de vehículos terminados.

En efecto, durante los primeros diez meses del año ingresaron 0Km por unos u$s5.500 millones.

Además, para la compra de autopartes -que no pudieron ser reemplazadas por producción local-, tuvo que destinar otros u$s8.100 millones. 

Es decir que por ambos conceptos debió erogar nada menos que u$s13.600 millones en diez meses, si bien parte de este monto fue compensado con exportaciones. 

Cabe la pregunta entonces de si traer autos terminados y componentes para los vehículos forma parte de lo que el Gobierno considera como uso de los dólares para importaciones "esenciales". 

En este contexto, el CEO de una autopartista líder emplazada en Rosario, y que accedió a dialogar con este medio bajo estricto off the record, aseguró que "la Argentina puede retrasar el ingreso de algunas unidades, pero no puede frenar completamente la importación de vehículos, porque los modelos que más se venden, los más chicos, en general se fabrican en Brasil. Nosotros, en cambio, nos especializamos en versiones medianas y pickups".

Paralelamente, advirtió que "las terminales no están sustituyendo componentes de afuera por producción local. El avance de la industria es mínimo. El promedio de piezas nacionales en los autos sigue sin superar el 30%". 

Para colmo de males, las exportaciones de componentes para autos se vienen desplomando a un ritmo del 25%.

Así las cosas, el directivo estimó que este año, "el déficit comercial del sector automotriz va camino a alcanzar un récord de u$s7.500 millones".

Más electrónica, menos dólaresLa otra gran rama de actividad que está succionando cada vez más dólares es la electrónica. En efecto, las importaciones de Tierra del Fuego -fogoneadas por las terminales que requieren de insumos para el ensamblado de televisores, celulares y notebooks- durante los primeros diez meses del año habrían alcanzado los u$s4.300 millones, en tanto que se prevé unos u$s5.000 millones para 2012, equivalente a más del 7% de todo lo que importa la Argentina.





En un duro documento, los economistas Eduardo Levy Yeyati y Lucio Castro aseguraron que la producción en la isla "requiere de muy bajo contenido nacional y está destinada casi en su totalidad al mercado doméstico. No sorprende, entonces, que la profundización del modelo fueguino se diera de la mano de un aumento de las importaciones y del déficit comercial de la isla. De hecho, las compras al exterior y el rojo de la balanza comercial prácticamente se duplicaron en los dos últimos años".

"En otras palabras, el modelo de sustitución fueguino involucra una merma importante de dólares -para la Argentina-, con una dependencia de componentes importados que, dadas las restricciones de escala y los escasos encadenamientos locales, difícilmente se revierta con el tiempo", dispararon los expertos.

Un punto clave es que a los u$s5.000 millones por importaciones de componentes para ensamble, hay que sumarle cerca de u$s2.200 millones que se destinarán del presupuesto nacional para sostener el régimen industrial fueguino. 

Parte de esos fondos se canalizan para "bancar" los puestos de trabajo y pagar mayores sueldos que el promedio nacional, para lograr que más personal esté dispuesto a radicarse en esa provincia.

Esto genera como resultado un costo fiscal por trabajador del orden de los $730.000, aun cuando Tierra del Fuego explica menos del 0,6% del empleo industrial de toda la Argentina.

En definitiva, para los economistas Yeyati y Castro, la incidencia de este polo electrónico "en la creación de empleo a nivel nacional sigue siendo, en el mejor de los casos, marginal".

Energía, otro rubro que impide a los argentinos ahorrar en dólaresUn rubro que resulta esencial en la estructura productiva es el de la energía. 

Al respecto, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna aseguró que "en cinco años se pasó de exportar energía a ser un país importador neto. En el 2012 el costo de la factura energética será de u$s11.000 millones y los expertos hablan de u$s14.000 millones para el 2013. La economía deberá generar los dólares necesarios para pagar esa importación".

Cabe destacar que, por el momento, la gestión de Miguel Galuccio al frente de YPF está lejos del triunfalismo: desde su llegada, las importaciones de combustibles se dispararon 35%, las ganancias de la compañía descendieron 50% y el financiamiento local que consigue es caro: del orden del 20%. 

Con esta pesada mochila, Galuccio le recordó a funcionarios del Gobierno que, si no se logran captar inversiones del exterior, será prácticamente imposible recuperar el autoabastecimiento.

Es decir que se deberá continuar con el "cepo" al dólar y el "cerrojo" a las importaciones para disponer de recursos para la compra de combustible. 

De modo tal que, por ahora, a pesar de haber implementado las restricciones cambiarias para tener todo el "monopolio" de los dólares, el Gobierno no ha convencido a los empresarios a que inviertan en más "fierros" y máquinas.

Es que, para esto, ellos necesitan, además de los billetes verdes, confianza a futuro y reglas de juego claras. 


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