Son siete que le dijeron "no" al Gobierno: el quién es quién de una Corte Suprema que puede torcer los planes de Cristina

La Argentina es así, tan impredecible como cambiante en cuanto a quiénes son los protagonistas del día a día en la agenda política y económica.

En sólo un mes, el centro de atención viró de los caceroleros de clase media al paro general de líderes sindicales. Luego, el foco se corrió miles de kilómetros y apuntó al mundo inversor, quedando el juez Griesa y "los buitres" en primera plana.

Y, en un vuelo sin escalas, "aterrizó" de nuevo en la Argentina, con el 7D y con un actor que ahora se mete de lleno en la escena política: la Corte Suprema de Justicia y cada uno de sus integrantes.

Y no solamente por el rechazo al pedido de per saltum realizado por el Gobierno para dejar sin efecto la medida cautelar que protege al multimedios Clarín.

Es que, a esta altura, la Corte ya se ha transformado en un actor con peso "político" propio.

En parte, por el "ruido" generado en la previa del 7D, pero sobre todo porque el propio Gobierno le ha conferido una estatura política de la que hasta ahora carecía.

Las acusaciones sobre que intentaba erigirse en un "partido judicial", que a través de sus fallos quisiera lograr el objetivo de desestabilizar a un Gobierno, han resultado en que cada decisión del Supremo Tribunal sean ahora interpretadas en clave política.

En su discurso del domingo pasado, Cristina Kirchner insinuó que la Corte no es imparcial y que actúa con otras motivaciones.

Su paralelismo entre los jueces de hoy y lo que en otros tiempos fuera el ejército llegó al extremo de utilizar la metáfora "fierros judiciales" para ilustrar la presión que, desde su punto de vista, los magistrados están aplicando en contra del Gobierno.

En medio de este clima enrarecido, donde se habla con insistencia de un conflicto de poderes, ha crecido el interés público sobre las figuras de los jueces, y en especial la del titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti.

Las versiones en torno a su eventual candidatura a la presidencia de la República -encabezando una coalición opositora- crecieron a punto tal que se vio obligado a hacer una desmentida ante sus colegas de la Corte Suprema.

Lorenzetti explicó que todo había surgido a partir de un comentario de Carlos Fayt quien, en una reunión privada -tras elogiar las capacidades de Lorenzetti- había dicho que "podría incluso ser un excelente Presidente de la Nación".

Desde ese momento, y al calor del debate sobre la ley de medios, el nombre del titular de la Corte ha comenzado a ser mencionado con insistencia como un candidato que podría aspirar a competir contra Cristina Kirchner u otro candidato oficialista.

En su descargo, Lorenzetti les dijo a sus colegas que no piensa en una carrera política y que aquellas palabras de Fayt "se utilizaron políticamente para darles un sentido que nunca tuvieron".

"Creo que el objetivo que está por detrás de esa intencionalidad es quitarle legitimidad a la presidencia de la Corte y por ende a la Corte misma", agregó Lorenzetti. Pero lo cierto es que en los últimos meses el juez, lejos de cultivar un "low profile", tuvo apariciones públicas en las que se ganó una reputación de "cruzado" contra el avance gubernamental sobre la justicia. Como en octubre pasado, cuando al hablar durante la conferencia nacional de jueces, exhortó a sus colegas a no dejarse presionar ni ser vulnerados en su independencia.

Y, en un mensaje que aclaró que estaba dirigido a "los poderes políticos y económicos", advirtió que "no vamos a ceder a ninguna de las presiones que quieran ejercer".Tuvo, incluso, declaraciones que parecieron exceder lo estrictamente ateniente al Poder Judicial, para adentrarse en valoraciones políticas, como cuando dijo: "Nunca se ha hablado tanto de igualdad y se ha hecho tan poco". Y sus palabras adquirieron un especial significado en un contexto marcado por los "cacerolazos" y por los cuestionamientos ante el deterioro de la división de poderes. En los próximos días, la lupa seguirá puesta sobre la Corte Suprema, porque más allá del rechazo del per saltum, vendrán nuevos rounds entre el Gobierno y la Justicia.

Primero, un eventual proceso contra los jueces de la Cámara Civil y Comercial que la semana pasada extendieron la medida cautelar que protege a Clarín, impulsado por los legisladores kirchneristas.

Luego, por la posibilidad de nuevas estrategias jurídicas del Gobierno, como la presentación de un recurso extraordinario. Se trata de una forma diferente de buscar el mismo objetivo de anular la medida cautelar. Y se echaría mano a esta vía porque la Corte adujo errores de forma en la presentación del per saltum.

Pero, sobre todo, el escrutinio de la opinión pública estará sobre la Justicia cuando se conozca, por fin, el fallo sobre la cuestión de fondo (es decir, si es constitucional o no que se obligue a un grupo de medios a desprenderse de parte de su patrimonio).

Las versiones indican que el juez Horacio Alfonso, urgido por la Corte a acelerar los tiempos, podría dar su sentencia a la brevedad, y algunos arriesgan que en enero se conocería la decisión.

Lo cierto es que la causa por la ley de medios ha significado un cambio cualitativo. La Corte Suprema ya no volverá a ser percibida de la misma forma durante el resto de la gestión de Cristina Kirchner.

El quién es quién de la CorteCuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación, el 25 de mayo de 2003, llevó a cabo una reforma en la Corte Suprema que permitió la desactivación de la llamada "mayoría automática" que funcionara durante los mandatos de Carlos Menem.

Este proceso comenzó con la renuncia de Julio Nazareno y Guillermo López y la destitución de Eduardo Moliné O'Connor.

Además se sancionó la Ley 26.183 que ordenó la reducción a cinco miembros del número de jueces.

Esto significa que los actuales siete cargos se irán reduciendo hasta ese número (5) y que no se cubrirán las vacantes hasta llegar a dicha cifra.

Esta renovación es usualmente reconocida por la oposición como un paso positivo y uno de los puntos más altos de la gestión de Kirchner.

• Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti y Carmen María Argibay fueron nombrados entre octubre de 2003 y febrero de 2005. • Ellos se sumaron a Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Juan Carlos Maqueda (los dos primeros nombrados por Raúl Alfonsín y el último por Eduardo Duhalde).

1. Ricardo LorenzettiEs el Presidente de la Corte. Fue propuesto y designado por Néstor Kirchner.

Asumió en diciembre de 2004 (para cubrir la vacante generada por la renuncia de Adolfo Vázquez) y ocupa la titularidad del Máximo Tribunal desde el 1 de enero de 2007.

Es un jurista reconocido y tiene una larga trayectoria en el mundo académico. Ha publicado unos cuarenta libros.

Durante su presidencia se adoptó el sistema de audiencias públicas, se dictaron sentencias sobre movilidad jubilatoria (casos Badaro y Eliff), que dieron lugar a miles de reclamos por reajuste de haberes y ahora encabeza la comisión de juristas encargada de reformar y reunificar el Código Civil y Comercial.

2. Elena Highton de NolascoSe convirtió, en 2004, en la primera mujer en acceder a la Corte, designada por un gobierno democrático.

Fue propuesta también por Néstor Kirchner, tras la destitución de Eduardo Moliné O'Connor.

En septiembre de 2005 asumió como vicepresidente del máximo tribunal, tras la renuncia del juez Augusto Belluscio.

Por otra parte, integró junto a Lorenzetti y Elena Kemelmajer de Carlucci, la comisión encargada de reformar y actualizar el Código Civil y Comercial.



3. Enrique PetracchiAsumió el cargo el 21 de diciembre de 1983 (casi en paralelo con el regreso de la democracia) nominado por Raúl Alfonsín.

Fue sometido a juicio político durante 2002 junto con todos los integrantes del tribunal. En octubre de ese año la acusación contra su persona fue desestimada en la Cámara de Diputados por 158 votos contra 72.

Ejerció la presidencia del máximo tribunal entre 2004 y 2006 e impulsó cambios en cuanto a transparencia y organización de la Corte Suprema.

4. Carlos FaytAl igual que Petracchi, asumió el cargo en 1983 y fue designado por Raúl Alfonsín.

Fue presidente del máximo tribunal entre julio y diciembre de 2004. Es el miembro más longevo, está por cumplir 95 años. También fue objeto de juicios políticos, en los cuales quienes los iniciaron desistieron.

En 1999 la Corte hizo lugar a un reclamo presentado por Fayt y anuló un párrafo de la Constitución, modificada en 1994, que exigía un nuevo acuerdo para los jueces que ya hayan cumplido 75 años de edad, fundado en que la ley no habilitó a la Convención a llevar a cabo dicha reforma.



5. Carmen ArgibayFue propuesta por Néstor Kirchner y asumió el cargo en febrero de 2005.

Ha sido una de las primeras personas designadas para formar parte de la Corte Suprema cuando el ex presidente decidió llevar adelante la renovación en dicho tribunal. Cuenta con gran reputación en el ámbito internacional.

Fue la primera mujer en ser nominada por un gobierno democrático para integrar la Corte (Elena Highton fue nominada después pero ingresó antes).

6. Juan Carlos MaquedaAsumió en el cargo el 30 de diciembre de 2002, nominado por Eduardo Duhalde.

Su origen es político ya que ocupó diversas funciones.

Antes de ser juez del máximo tribunal, fue diputado provincial en Córdoba y luego llegó a la Cámara baja nacional. También fue ministro en su provincia.

En el 2001 fue electo senador por esa provincia y llegó a presidir la Cámara durante el 2002.

 

7. Eugenio ZaffaroniAsumió durante la presidencia de Néstor Kichner. Es el miembro que mejor sintonía tiene con el Gobierno (casi no es criticado por los funcionarios oficialistas).

Está encabezando una comisión encargada de reformar y actualizar el Código Penal. Es autor de numerosos artículos en medios nacionales e internacionales. Además, integra múltiples entidades académicas y es miembro de consejos de varias revistas especializadas a nivel global.

Obtuvo la máxima distinción en derecho Penal en el mundo por la explicación del genocidio cometido por el último gobierno de facto de la Argentina sobre la base de la teoría criminológica.

El año pasado fue acusado por una ONG de poseer departamentos donde se ejercía la prostitución. Zaffaroni se defendió argumentando que no puede ejercer el comercio por el cargo que ocupa, realizó un contrato de mandato para que sus inmuebles sean administrados y aseguró que nunca conoció de esas actividades.

Esta es la composición de la Corte Suprema de Justicia. Siete integrantes, hombres y mujeres, que irán cobrando mayor protagonismo político con el correr de los días.

Serán un factor clave en la disputa que el Gobierno empezó librando con Clarín y que ahora decidió extender al terreno de los jueces, tras el fallo que le impidiera festejar el 7D tal como el Ejecutivo tenía previsto.

Las palabras "fierro judiciales" utilizadas por la Presidenta aún siguen sonando fuerte en los oídos de muchos de sus integrantes. No fueron dichas porque sí. Marcan la antesala de los tiempos complicados y de los ruidos que vienen. 


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