Ford, VW, Fiat, Nissan y Dodge festejan el acuerdo de autos con México: ¿serán más baratos los modelos que traen al país?

En tiempos de incertidumbre y en los cuales diversas ramas industriales están tirando "rebajes" por el menor ritmo de actividad económica, el resurgimiento del acuerdo con México fue recibido como una panacea por parte de las automotrices locales. 

No es para menos, este sector, que supo representar la mitad del crecimiento de la industria, atravesó un 2012 sumamente complejo.

Así, de crecer a tasas chinas durante los últimos años, este período lo está cerrando con una contracción del 9% en el ritmo de producción respecto al 2011, en tanto que las exportaciones experimentaron un desplome del 20% por la menor demanda de Brasil. 

En lo que se refiere al ritmo de patentamientos, la situación no fue tan traumática, pero la baja del 2% marca que el mercado ingresó en una fase de saturación, tal como explicaron diversos expertos a iProfesional.com.

Todo este cuadro, que además estuvo marcado a fuego por los faltantes de componentes del exterior, por la pérdida de rentabilidad y por una erosión en los niveles de competitividad, dieron forma a un año que, si bien no fue dramático, sí quedará en el olvido para los directivos de automotrices.

Es por ello que la reciente firma del nuevo acuerdo con México, tras la crisis bilateral por la anulación del tratado anterior, se convirtió en una de las pocas buenas noticias que este 2012 le trajo al sector.

Cabe recordar que la Argentina tenía vigente con ese país un pacto con atractivas ventajas impositivas, que permitía importar y exportar vehículos sin pagar aranceles.

En el caso de los autos mexicanos, éstos ingresaban sin tributar una tasa del 35%, es decir, un régimen similar al que se aplica a las unidades procedentes de Brasil.

Como contrapartida, los 0Km provenientes de Estados Unidos, Japón o la Unión Europea sí deben pagar dicho arancel, poniéndolos en desventaja con la industria del Mercosur.

Sin embargo, el Gobierno argentino, al ver que la balanza comercial bilateral se volvía cada vez más desfavorable -producto de que los autos mexicanos se habían tornado más competitivos-, allá por junio decidió darle de baja al acuerdo.

Y esto no sólo generó un importante conflicto diplomático con México, sino que todas las unidades procedentes de ese país del Norte pasaron a estar castigadas con el arancel del 35%, generando que muchas marcas instaladas en el país tuvieran problemas para comercializar dichas unidades.

El fin del acuerdo comercial significó un importante golpe para el negocio, dado que los vehículos con sello mexicano venían ganando terreno en la plaza local, lo que posicionó a ese país como uno de los principales proveedores de la Argentina, por detrás de Brasil.

Según Maximiliano Scarlan, economista de Abeceb.com, "en 2005, apenas el 1,5% de los vehículos que se patentaron eran importados de México. Sin embargo, por la escala que fue ganando esa industria y la mayor competitividad, en 2011 llegaron a representar casi el 10% del total de 0Km vendidos en la Argentina, lo que demuestra que se habían convertido en competidores de peso".

En este contexto, tras conocerse en junio pasado la anulación del acuerdo de libre comercio automotriz, siete compañías y cerca de una docena de modelos se vieron perjudicados con el fin de las ventajas arancelarias.

¿Qué sucedió a partir de allí con los precios?Según Scarlan, "en general, los precios de los autos mexicanos aumentaron, pero hubo todo tipo de estrategias por parte de las compañías. Algunas optaron por subir sus cotizaciones y compensar el alza luego con algunas bonificaciones puntuales. Otras pudieron prorratear un poco el arancel entre las unidades que tenían en stock ya nacionalizadas en la Argentina".

A la hora de trazar una radiografía y observar qué sucedió con los valores de venta se puede ver que, en el caso de Volkswagen, algunas versiones con sello mexicano del Bora y del Vento sufrieron incrementos de entre el 16 y el 17% desde mayo -momento previo a la caída del acuerdo- hasta la actualidad, tal como se puede ver en la siguiente infografía: 



Este nivel de incremento resultó entre cuatro y cinco puntos superior al valor con el que fue remarcado -durante el mismo período- el Gol Trend 1.6 5 puertas, que es de origen brasileño y no tributa aranceles de importación. De modo que allí claramente se puede ver el impacto del fin del acuerdo. 

En el caso de Honda, su clásica camioneta 4x4 CRV fue una de las que más sintió el golpe: el modelo EXL con caja automática traído desde México pasó de valer $205.000 en mayo a cotizar a más de $261.000 en diciembre, lo que significó una fuerte suba del 27,5%.

¿Qué sucedió, como contrapartida, con un modelo de fabricación nacional como el Honda City? Su precio subió apenas 11%, es decir, 16,5 puntos menos que la camioneta importada, lo que pone de manifiesto la marcada influencia del fin del pacto con México.

En lo que respecta a Ford, uno de los modelos del Fiesta Kinetic Design, traído desde ese mercado, se encareció unos $14.000 en poco más de seis meses, lo que implicó un incremento del 14% entre mayo y diciembre.

En cambio, si se analiza la evolución del valor de algunos modelos de la marca del óvalo pero de fabricación brasileña, como es el Ka, se observa que éstos experimentaron alzas menores, del orden del 9%, es decir, 5 puntos menos que las unidades traídas desde México.

Paralelamente, en el caso de Nissan, automotriz cuyo portfolio depende completamente de la producción en el país del Norte, se dio una particularidad: la estrategia de la compañía fue retocar levemente los precios en dólares

En el caso del Nissan Sentra 2.0, la marca representada en la Argentina por el empresario Manuel Antelo decidió aplicarle un ajuste del 3%, al pasar de u$s24.700 a u$s25.400.

Para el Tiida versión Acenta, la compañía retocó el valor un 7%, encareciendo el vehículo unos u$s1.800.

Sin embargo, como en estos seis meses el ritmo de devaluación se fue acelerando, si se comparan los precios al tipo de cambio oficial de cada momento, se observa que, en el caso del Sentra, la suba en moneda local fue del 15%, en tanto que el Tiida se encareció casi 20%.

Al analizar los niveles de ventas de las unidades con sello azteca, el escenario fue muy diferente para cada una de las compañías del sector. Y la performance respondió a cuán caros quedaron frente a modelos de la competencia como también de las dificultades de algunas empresas para contar con aprobación oficial para concretar operaciones de importación.

Este último caso fue el de Nissan que, a los mayores valores en pesos de sus productos, se sumaron las dificultades para ingresar vehículos desde el exterior. Así las cosas, sus niveles de ventas se desplomaron un 70% durante los once primeros meses del año en relación al mismo período de 2011.



En el caso de Honda, el menor stock y el encarecimiento de los precios de venta, llevaron a que los patentamientos de la CRV se derrumben casi 20%, muy por encima de la performance general de la marca, que cayó apenas 7 por ciento.

En la misma línea, mientras que las ventas de Volkswagen en el mercado interno descendieron sólo 4,5%, en el mismo lapso el ritmo de patentamientos del Bora se desplomó un 74% en tanto que los del Vento se contrajeron casi 17%.

En diálogo con iProfesional.com, Guillermo Dietrich, presidente de la concesionaria que lleva su nombre, aseguró que "algunos modelos traídos de México quedaron caros a los ojos de los compradores argentinos. Esto llevó a que autos importados de Europa, por ejemplo, pasen a ser más atractivos considerando que los valores en dólares se cancelan en pesos al tipo de cambio oficial. Esto llevó a que se beneficie al auto Premium extra zona".

Distinto fue el caso de Fiat: en el caso de la casa italiana, el modelo alcanzado por el arancel del 35% es el popular 500. Sin embargo, la compañía no trasladó todo el arancel y sólo ajustó los precios un 13%.

Esto -sumado a la competitividad del modelo de origen mexicano y a que se trata de una unidad relativamente nueva para el mercado argentino- llevó a que el ritmo de ventas, en lugar de achicarse, se dispare.

El nuevo acuerdo y la futura política de preciosConsultado sobre el acuerdo que acaban de firmar los gobiernos de ambos países, desde Abeceb brindaron detalles:

• Desde la actualidad y hasta el 18 de diciembre de 2013 se podrán realizar importaciones libres de aranceles desde México por hasta u$s575 millones.

• Entre el 18 de diciembre del año próximo y la misma fecha de 2014, ese cupo subirá hasta los u$s625 millones.

• Todo lo que se envíe hacia la Argentina por encima de estos montos deberá tributar el arancel especial del 35%.

En este contexto, Scarlan aseguró que ese monto o cupo previsto para el año próximo "es una cifra menor a lo que se importó desde México en 2010. Por lo tanto, se espera una contracción en el volumen de autos provenientes de ese destino".

Según el experto, para 2013 se estima que llegarán desde el país del Norte unos 50.000 vehículos, una cifra magra considerando el récord alcanzado en 2011, cuando las unidades con sello azteca totalizaron 79.400.

Frente a esta menor oferta, Scarlan consideró que "no es de esperar que haya una reducción en los precios de los vehículos importados de México. Tal vez algunos modelos de ese origen por un tiempo suban a un menor ritmo hasta que se acoplen a la suba general, pero no creemos posible que el nuevo convenio se refleje en bajas en las cotizaciones".

En la misma línea, Alberto Príncipe, presidente de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), aseguró en diálogo con iProfesional.com que "los precios de los autos que llegan de México no van a bajar. No hay una razón valedera".

"Los vehículos fueron de los productos que menos subieron este último año y tienen un precio más que razonable", agregó el directivo, quien dio un paso más al asegurar que "no sólo no esperamos bajas, sino que estimamos que los precios en 2013 se irán ajustando de acuerdo con los valores reales de la economía. Las terminales van a ir llevando los precios a un nivel acorde con la realidad, porque el problema que tiene la industria hoy no es de volumen, sino de rentabilidad".

Por su parte, Abel Bomrad, presidente de la Asociación de Concesionarios de Concesionarios de la Argentina (ACARA), fue categórico al afirmar en diálogo con este medio que "los precios de los autos que vienen de México no van a bajar tras la firma del nuevo acuerdo porque las automotrices tampoco trasladaron todo el incremento del arancel".

En tanto, para Dietrich, 2013 va a ser un año bisagra dado que, según su óptica, "va a ser tiempo de ir hacia un sinceramiento".

"La Argentina no tiene un mercado como para vender 850.000 unidades todos los años. Los actores de esta industria trabajamos con fórceps para llegar a esta cifra. La plaza local da para comercializar 700.000 unidades. Esto significa que hay unos 150.000 autos que se están imponiendo a fuerza de descuentos y bonificaciones, lo que termina lastimando los resultados de las compañías", acotó el empresario.

Dietrich agregó que "los concesionarios trabajan con un margen promedio del 13%. Si tenemos en cuenta que el costo operativo es del 9,5% y por colocar un auto hoy se hacen descuentos de 2 o 3 puntos, lo que se está haciendo en este sector es cambiar plata, nada más".

De este modo, para los expertos, el nuevo acuerdo con México traerá beneficios a las terminales, que dispondrán de un escenario con reglas más claras para planificar sus esquemas de negocios del año próximo.

Sin embargo, la quita del arancel del 35%, por el momento, lejos estará de repercutir en los bolsillos de los argentinos. 


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