Cada vez hay más distorsiones de los precios relativos

La publicidad de la automotriz alemana lo dice bien claro: "Un BMW está mucho más cerca de lo que usted piensa". La combinación de inflación en dólares y desdoblamiento del mercado cambiario hizo que los bienes importados (como los autos de lujo) que se venden en el mercado doméstico en pesos tomando el tipo de cambio oficial, resulten una oportunidad cada vez más atractiva. En especial, si se tiene en cuenta que el valor real que los separa de los vehículos nacionales se redujo notablemente.

Este hecho explica , aunque sea en parte, el buen momento que vive el segmento de los autos de lujo, que acumula ventas superiores al 10%, a contramano del estancamiento que vive el mercado general de autos, que cerrará el año con una pequeña baja de entre 2 y 3% frente a 2011.

La paradoja de los autos de lujo se inscribe en un proceso más amplio de distorsión de los precios relativos que vive la economía a partir de una combinación de factores, como los controles oficiales, el cepo al dólar, los subsidios y las trabas a las importaciones. El impacto, además, se siente cada vez en más rubros, desde los alimentos hasta los servicios públicos, pasando por el transporte, la ropa y el turismo.

"La brecha entre los vehículos nacionales y los importados extrazona se achicó mucho, como parte de un proceso más amplio en el que los bienes y servicios nacionales son los que están sufriendo más los incrementos de los salarios y de los costos en general, que crecen a una tasa más fuerte que la devaluación del dólar", explicó Maximiliano Scarlan, economista de la consultora abeceb.com.

Su colega Camilo Tiscornia destaca que la distorsión de precios es un problema casi inevitable cuando la política de subsidios se profundiza en el tiempo. "Se trata de un problema general de este tipo de economías, cuando se parte de la idea de que los precios se pueden manipular con total impunidad. La consecuencia es que se terminan generando grandes demandas con una oferta reducida. Y estos efectos no sólo se ven en la energía sino también en el dólar", señaló.

Posiblemente, el negocio de la indumentaria sea en el que más se sienta esta distorsión en los precios. Los fabricantes nacionales se encuentran beneficiados por las trabas a la importación que frenan el ingreso de la competencia externa. Sin temor a equivocarse, la ropa argentina ya se encuentra entre las más caras del mundo, en especial si la comparación se hace tomando en cuenta otras variables, como los ingresos de la población.

Sin embargo, las consecuencias de la inflación en dólares también se hacen sentir con fuerza en otros rubros, como la industria del turismo. Más allá del cepo al dólar y el recargo del 15% que se aplica para las compras con tarjeta en el exterior, cada vez son más los argentinos que haciendo cuentas descubren que les resulta más barato tomarse un avión para veranear en otro país antes que ir en auto a la costa atlántica. "A pesar de los mayores controles, estamos creciendo a tasas que no teníamos hace dos o tres años, porque el tipo de cambio ayuda y cada vez hay más gente viajando al exterior, especialmente entre el público más joven, por una cuestión de costos relativos. Este verano un hotel tres estrellas con desayuno en Pinamar ronda los 1000 pesos la noche, mientras que un all inclusive en Punta Cana se consigue a partir de 70 dólares", explicó Guillermo Cedaro, de la agencia de viajes rosarina Transatlántica Turismo.

Impacto generalizado

El rubro del transporte es otro de los que muestran mayores distorsiones en sus precios. A pesar del último aumento del 36% en las tarifas de colectivos y trenes porteños, la política de subsidios oficiales continúa muy focalizada en el área metropolitana, con lo cual se dan situaciones extrañas, como que un mismo pasajero que desde el último viernes paga un poco más de dos pesos para recorrer en un colectivo de línea los 16 kilómetros que separan el microcentro porteño de la localidad de Munro -a razón de 15 centavos de peso por km- cuando toma un micro de larga distancia con destino a Mar del Plata termina desembolsando un 250% más (a un promedio de 50 centavos por kilómetro).

Otros ejemplos de los problemas de precios relativos que enfrenta la economía argentina son los siguientes:

  • El avance del ABL: los últimos aumentos en los impuestos inmobiliarios, tanto en la provincia de Buenos Aires como en la Capital Federal, también provocaron una distorsión en el presupuesto que destina una familia al pago de esos impuestos. Hace cinco años, cuando se mudó a su casa en Vicente López, Natalia pagaba entre la tasa de ABL (alumbrado, barrido, limpieza) del municipio y el inmobiliario bonaerense cerca de $ 200 mensuales, lo que implicaba prácticamente lo mismo que desembolsaba en los meses de verano en concepto de luz, gas y agua. Con las últimas subas de las tasas municipales y e inmobiliarias, y las tarifas prácticamente congeladas de los servicios públicos, la relación pasó a ser de 3 a 1, es decir, los pagos por impuestos triplicaron a los que se llevan Edenor, Gas Natural y Aysa.

  • El efecto Big Mac: desde hace más de tres años, McDonald's tiene acordado con el Gobierno mantener prácticamente congelado el precio de su hamburguesa Big Mac, que se vende un 40% más barata que el resto de sus sándwiches. El problema es que para no perder plata McDonald's quitó de sus mostradores en la Argentina la foto de su hamburguesa más emblemática.

Algo parecido está ocurriendo en las góndolas de los supermercados con los productos de consumo masivo en los que los fabricantes y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, acordaron un precio diferencial. Danone aceptó que un par de productos como el Ser con cereales o el Yogurísimo de frutilla se vendan a menos de la mitad que el resto de su línea de yogures, mientras que la lavandina Ayudín tradicional cuesta 40% más barata que las versiones "máxima pureza" y "premium" (crease o no, en la Argentina de los controles hay lavandina premium). Igualmente, hecha la ley hecha la trampa, y como pasa con el Big Mac, los productos de Moreno son cada vez más difíciles de encontrar en las góndolas.

  • Calidad más barata: otro efecto de las distorsiones de precios es que en ciertos rubros los productos con algún tipo de proceso industrial terminan siendo más caros que alimentos frescos de primera calidad. El caso emblemático es el de las hamburguesas. En los supermercados porteños, el kilo de hamburguesa cotiza, según la marca y presentación, entre 65 y 85 pesos, en línea con el valor que tienen en el mismo local los cortes de carne vacuna más caros, como la colita de cuadril o el lomo.

Algo parecido ocurre con los helados. "Si se toma en cuenta la relación gramos con pesos, el kilo de los helados de venta impulsiva que se comercializan en los supermercados y quioscos cotiza por encima de los 100 pesos y termina siendo más caro que el helado artesanal que se vende en los mejores locales de Buenos Aires", precisó Gabriel Fama, dueño de la heladería Cadore.

Sin parámetros

La distorsión de precios afecta a cada vez más rubros

  • Autos: las ventas de autos importados de lujo crecen frente al estancamiento de la demanda de los nacionales, al achicarse la brecha de precios

  • Turismo: la inflación en dólares provocó que esta temporada viajar a muchos destinos del exterior resulte más barato que vacacionar en el país

  • Impuestos: con las tarifas de luz, gas y agua congeladas, crece el peso de los impuestos inmobiliarios dentro del presupuesto hogareño

  • Alimentos: los artículos con precios acordados con Moreno cuestan la mitad que productos similares de las mismas empresas, pero no se consiguen

  • Transporte: las tarifas de colectivos y ómnibus tienen diferencias de hasta 250% de acuerdo al nivel de subsidios oficiales que reciben
La opinión de los analistas

  • "Los bienes y servicios nacionales son los que más sufren la suba de costos"
    Maximiliano Scarlan, Abeceb.com

  • "La consecuencia de la distorsión es que se genera más demanda con una oferta reducida"
    Camilo Tiscornia, C&T Asesores Económicos
Punto de inflexión

Alertan sobre el agotamiento del modelo

Un centro de estudios advirtió que las distorsiones que enfrenta la economía argentina son el resultado de una política sostenida en el tiempo y que muestra señales cada vez más claras de agotamiento. "El año 2012 será recordado como un punto de inflexión para la economía, que tras años de acumular distorsiones comenzó a sufrir las consecuencias", señaló el último informe del Banco Ciudad.

El estudio aseguró que medidas como la prohibición de acumular divisas, las trabas a las importaciones, la estatización de YPF, la reforma de la carta orgánica del Banco Central y las regulaciones en el mercado de capitales buscan imponer "un modelo de economía cerrada y altamente centralizada y regulada, que ya fracasó en el pasado". Además, aseguró que "el cierre del comercio exterior no logró los efectos expansivos esperados y terminó por complicar el funcionamiento de la industria".

El Banco Ciudad también alertó sobre el impacto de esta serie de medidas en el clima de negocios. "Este proceso de contrarreformas es, probablemente, tan preocupante como la erosión de los fundamentos macroeconómicos y ayuda a comprender el pesimismo del empresariado local".

Del editor: por qué es importante.
Mientras no hace nada para reducir la inflación, el Gobierno trata de restringir los gastos en dólares, atrapado en un círculo vicioso.

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