El absurdo escandalo por un asado en la ex esma

Buenos Aires, 4 de enero (Télam, por Hernán Brienza).- El 24 de marzo de 2004, el por entonces presidente Néstor Kirchner realizó uno de los actos más trascendentales de la democracia argentina, cuando en la misma Escuela de Mecánica de la Armada, en recuerdo del inició la última dictadura militar, pronunció un histórico pedido de perdón en nombre del Estado a todas las víctimas de la represión ilegal.

Unos meses antes, en agosto de 2003, ambas cámaras habían aprobado con el apoyo mayoritario del gobierno nacional la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, sancionadas en 1987 por un Congreso Nacional con mayoría de la UCR tras los planteos de Semana Santa de parte de la Corporación Militar.

Desde ese agosto de 2003 hasta la fecha pasó mucha tinta debajo del puente de la Justicia: fueron condenados los jerarcas de la última dictadura militar por delitos de lesa humanidad, y también, es la novedad, y están procesados funcionarios y cómplices civiles -como Jaime Smart (ya fue condenado), José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Alemann y Pedro Blaquier, entre otros-.

Las estadísticas son abrumadoras: según el Cels, hay 1926 acusados por delitos de lesa humanidad, más de 350 juicios abiertos, 74 con sentencia, más de 250 condenados, 710 procesados detenidos y siguen los números a favor de la aplicación definitiva de la Justicia.

Sin embargo, en los últimos días, todo el esfuerzo que hicieron el gobierno nacional y la sociedad argentina por cerrar la página más negra del siglo XX, está queriendo ser embarrado por dos diarios: Clarín y La Nación. El dato curioso que tanto el CEO del primero, Héctor Magnetto, como el director del segundo, Bartolomé Mitre, están denunciados de ser cómplices de delitos de lesa humanidad por la apropiación de Papel Prensa.

Incluso, hasta hace poco, el diario La Nación apretó prácticamente a la Justicia platense para que no condenara a Jaime Smart.

¿Y qué argumentan? Acusan al ministro de Justicia y Derechos Humanos Julio Alak de haber organizado un asado en la sede de la ex Esma para dos mil personas como agasajo de fin de año. Y hay más: una serie de dirigentes políticos hizo de coro horrorizado y salió rápidamente a exigir la renuncia del ministro y a organizar una marcha en contra del asadito oficial. Juro que no es un cuento de Osvaldo Soriano. Lo pueden leer en todos los diarios.

Las mentes más perversas pueden argumentar que fue de mal gusto organizar un asado en un lugar donde funcionó el mayor Centro Clandestino de Detención de la Capital Federal y dónde se utilizaba como método de tortura picanear a los detenidos sobre un elástico metálico de una cama, práctica que se conoció bajo el nombre macabro de “parrilla”.

Pero sólo las mentes más perversas pueden creer que una cosa tiene que ver con la otra. El resto de los mortales, apenas, podemos ver que un lugar siniestro, cuando se realiza justicia, también puede convertirse en un lugar de celebración y de alegría.

Irónico resulta ver de cerca a los coristas de los medios hegemónicos. Por ejemplo, Margarita Stolbizer –ahora del GEN- estaba más escandalizada por estos días que cuando la UCR, partido al cual pertenecía en agosto de 2003 se abstuvo de apoyar la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Lo mismo ocurrió con los radicales Ernesto Sanz, Mario Negri y Manuel Garrido, quien hasta tuvo el tupé de cargar contra el mismo secretario de Derechos Humanos Martín Fresneda, hijo de desaparecidos.

Incluso hasta los integrantes del PRO –un partido no muy preocupado por los delitos de lesa humanidad- Daniel Lipovetzky y Julián Obligio pidieron la renuncia del ministro Alak por la supuesta ofensa a la memoria de las víctimas. Obviamente, la izquierda trotskista no se la iba a perder: tanto Vilma Ripoll como Jorge Altamira arremetieron contra Alak exigiendo su renuncia. Bueno, fueron coherentes: En agosto del 2003, el PO criticó duramente la anulación de las leyes porque se trataba de una maniobra oficial para “evitar las extradiciones” de la justicia española (¿?) y mantener la impunidad. La realidad, plasmadas por las estadísticas del Cels, demuestran que, una vez más, tanto hoy como ayer, la izquierda juega a favor de la derecha.

Del otro lado, tanto Abuelas como Hijos, relativizaron el “escándalo” e informaron que se trató, en realidad, de la presentación del Plan Estratégico para el período 2012-2015 del ministerio que encabeza Alak, acto que incluyó el cuestionado asado. Y defendieron que el predio de la ex ESMA sea utilizado para hacer diferentes actividades como las que realizan el Espacio Cultural Nuestros Hijos, de la Fundación Madres de Plaza de Mayo; La Casa de la Militancia de H.I.J.O.S., El Centro Cultural Haroldo Conti, el Archivo Nacional de la Memoria, Canal Encuentro, el Centro Internacional de Educación en Derechos Humanos de la Unesco, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, la Iniciativa Latinoamericana para la identificación de Personas Desaparecidas, el Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos del Mercosur, el Instituto Espacio para la Memoria–IEM, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y la Casa de la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo.

¿Podría haber sido más sobrio el encuentro? Es posible. Pero lo cierto es que hoy, donde ayer se enseñoreaba la muerte, hoy se campea la alegría de ir haciendo justicia.(Télam) frz-jab 04/01/2013 13:36


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