Ángel Yebara: "Tenemos que curar el mal de la inflación"

El edificio del barrio porteño de Barracas está en obras y repleto de pacientes. Desde su oficina de director general del Hospital Británico, Ángel Yebara cuenta a LA NACION que los trabajos edilicios son parte de un plan de inversiones por $ 25 millones, que se puso en marcha por la necesidad de mantener actualizado el servicio de prestaciones de alta complejidad. Y agrega que la gran cantidad de personas, al ser poco usual para febrero, anticipa que la "alta temporada" para la actividad de la salud (que arranca entre abril y mayo) llegará con muy alta demanda. Al fin y al cabo, este segundo dato ratifica la necesidad de la ampliación de la capacidad de este centro, algo que se hace -explica Yebara- aun cuando no sea hoy fácil sostener económicamente a la institución, por la continua suba de costos y por las normativas que regulan precios y elevan las exigencias prestacionales sin prever el financiamiento.

En el Hospital Británico, que tiene su sede central en el sur de la ciudad y además, cuatro centros periféricos, se atienden casi un millón de pacientes por año y hay 2000 cirugías por mes.

Yebara explica que los ingresos de la entidad provienen de las cuotas del propio plan de salud y de los aranceles que otros financiadores (obras sociales y prepagas) pagan por los servicios asistenciales. Hoy hay retrasos en ambos precios (esa situación afecta a todo el sector de la salud) y un resultado anual positivo por debajo del 3 por ciento. "Estamos sanos, pero no holgados", afirma este médico con varios estudios en temas de gestión y economía, que considera urgente que el país se cure de la inflación.

-¿Cómo se financia la inversión?

-Son fondos propios de nuestro retorno, que no es muy grande pero todo se reinvierte, porque somos una entidad sin fines de lucro. También tomamos un préstamo del Banco Nación y recursos de desarrollo de fondos propios, que obtenemos de distintas actividades y de donantes, incluyendo parte de nuestro personal. Son inversiones para poner al día el hospital, que está abierto las 24 horas todos los días para cualquier patología compleja.

-¿El monto de inversión incluye obras edilicias y equipos?

-Sí. Para tener idea de los costos, hay camas que cuestan unos 5000 euros. Gran parte de la aparatología es importada. Además de lo que ya está en marcha, tenemos avanzado el proyecto Aconcagua, que va a sumar activos similares a los que ya tenemos, con una nueva terapia intensiva, sala de emergencias, estacionamiento para 200 vehículos y una planta quirúrgica. Ese proyecto está pensado por etapas, a un plazo total de entre 5 y 7 años y rondaría los 15 millones de dólares.

-¿Hay problemas para importar?

-No problemas en sí; hemos tenido un poco de demoras, pero no problemas para entrar insumos o equipos.

-¿Cómo evolucionan los costos?

-Estamos complicados, porque van creciendo por la inflación y por la dolarización de insumos que solo están en el exterior; todo en un mercado regulado. Con la variable precios controlada solo nos queda actuar sobre costos y sin comprometer calidad.

-¿Cómo se logra eso, cuando la autorización oficial para aumentar cuotas es por menos de lo que se dice necesitar en el sector?

-Nuestros ingresos son 49 y 51% entre las cuotas del plan de salud y los ingresos del hospital como prestador. Nuestro plan, que permite que mucha gente acceda a medicina de alta complejidad porque no estamos en segmento más caro, nos permite sostener la operatividad del hospital. Estamos bastante lábiles, porque con una rentabilidad 2,8 o 2,9% no hay mucho margen ante un imprevisto. Estamos sanos pero no holgados.

-¿Se considera que las cuotas del plan están retrasadas?

-Un día de cama para un paciente, sin consumo de nada, puede rondar en un costo de 1500 a 2000 pesos. Creo que si uno piensa en el prepago comercial más caro y ve las cuotas, cuando se relacionan con estos precios, es algo irracional. Lo que pasa es que para el bolsillo es mucho dinero, pero el margen es chico y la medicina tiene un desarrollo muy rápido.

-¿Complica la regulación de la oferta, con el Plan Médico Obligatorio como piso de los planes?

-La salud es muy sensible a cualquier regulación. Yo creo que tiene que estar regulada, pero no puede haber exceso, sin pensar en cómo repercute. Me parece muy bien que se aseguren prestaciones mínimas indispensables y que además se acompañe el desarrollo. Estaría bueno hacerlo mirando los costos y lo que un cambio va a significar en recursos humanos y técnicos.

-La nueva ley dispuso nuevos mecanismos para aumentar las cuotas, ¿cómo está funcionando?

-Por las paritarias y el reclamo posterior de gratificaciones se produce un descalce; el año pasado se pudo aumentar cuotas un 20% en tres veces. Ahora acompañamos el congelamiento [el sector pedía subir en marzo] . Cualquier medida que tienda a frenar la inflación va a ser buena; congelar precios por 60 días parece tratar un síntoma, no la enfermedad.

-¿Cómo imagina las paritarias?

-Una cosa es cómo me las imagino y otra cómo me las quisiera imaginar. Creo que no podemos sostener una Argentina con estos niveles de inflación. Ojalá anduviéramos por el 20%, pero no creo que sea así, tenemos que curar este mal que nos da fiebre y dolor, que es la inflación.

TIEMPO DE COLABORAR ENTRE LOS PRESTADORES
El Hospital Británico abrió sus puertas en 1844 y hoy, además de mantener tradiciones del país cuyos inmigrantes le dieron origen, cumple una función de capacitación de recursos humanos para el sector de la salud. "Se forman unas 400 personas al año -cuenta Ángel Yebara-. Somos la escuela de la Universidad Católica Argentina y de la Universidad de Buenos Aires." La capacitación de personal está en el ADN de la entidad, que invierte $ 5 millones al año en la tarea. "Si un hospital universitario no genera conocimiento no se sostiene como tal", afirma.

Yebara considera, además, que éste es un momento bisagra hacia una mayor colaboración entre diferentes prestadores de la salud. "Con nuestros pares de otros hospitales estamos pensando, por ejemplo: «si hay un robot para cirugía que vale dos millones de dólares y otro ya lo tiene, ¿hace falta que yo lo compre o puedo hacer un convenio?».Por ahí mis médicos lo quieren y la demanda da, pero es para pensarlo. ¿Todos tenemos que tener el último resonador? Porque va a llegar un momento en que no lo vamos a poder pagar."

  • ÁNGEL YEBARA
    Director general del Hospital Británico

    Profesión: médico
    Edad: 51 años

  • Es cardiólogo, clínico y emergentólogo. Tiene varios estudios de posgrado en temas de gestión, en instituciones como la Universidad de San Andrés y el IE Business School de Madrid.
  • Ingresó al Hospital Británico como director médico y desde octubre pasado es director general; antes trabajó en el Instituto del Diagnóstico y en Vital.

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