La multinacional Hewlett-Packard (HP) anunció el viernes pasado que cerrará su planta de Rüsselsheim, en Alemania, a finales de octubre, como parte del agresivo plan de reestructuración que está llevando la compañía a nivel mundial.
Por el momento, esta planta, al suroeste de Frankfurt, emplea a 1.100 personas. El cierre implicará el despido de 850 trabajadores y se intentará que los 250 trabajadores restantes se transfieran a los socios de HP o a sus clientes.
"HP tiene un agresivo plan para optimizar su cartera, sus ventas y su modelo de entrega, todo para mejorar su estructura de costos, de gestión de recursos y de las operaciones en general", explica Mike Nefkens, vicepresidente ejecutivo de HP Enterprise Services.
Según informa la propia compañía, la reestructuración del negocio en esta zona no afectará a otras sedes que HP tiene en Alemania, y que dan trabajo a alrededor de 10.000 personas.
HP emplea a cerca de 300.000 personas en todo el mundo pero está sumida en un proceso de reestructuración que ya se ha llevado por delante a cerca 30.000 empleados y que se alargará varios años.

