UN CONGRESO QUE CAMBIO A PARTIR DE LEYES DE INCLUSION Y DE SOBERANIA Buenos Aires, 24 de mayo (Télam, por por Leonardo Fredes).- La reivindicación de las políticas de Derechos Humanos, la inclusión social, las mejoras en materia previsional, el matrimonio Igualitario, la reestatización de empresas privatizadas, el aval a las medidas de desendeudamiento y la Ley de Medios, marcaron la impronta kirchnerista en el Congreso durante los 10 años de gobierno.
El Parlamento fue un claro reflejo de la política instrumentada desde el 25 de mayo del 2003 por el entonces presidente Néstor Kirchner, y luego por su esposa Cristina Fernández, con lo cual se revirtió el rumbo que habían tenido las iniciativas sancionadas durante los últimos 20 años, y sobre todo desde 1990.
Así, la agenda de debates estuvo signada por leyes que apuntaron a la recuperación de soberanía y la conquista de derechos.
El Congreso jugó un papel importante desde el inicio del mandato de Néstor Kirchner, en 2003, cuando el ex presidente encabezó la embestida para remover a algunos miembros de la Corte Suprema de Justicia ‘adicta’ al menemismo, a través de la realización de juicios políticos.
En este contexto, el Frente de la Victoria, con el apoyo de la mayoría de los partidos políticos, logró la destitución de dos ministros de la denominada "mayoría automática" con el respaldo de dos tercios de los diputados y senadores, mientras que tres magistrados renunciaron ante el inminente inicio del proceso legislativo para destituirlos.
En el mismo sentido, el Senado avaló con amplio consenso las designaciones propuestas por el entonces Presidente para ocupar los cargos vacantes en el máximo tribunal.
En ese primer año de mandato se consiguió, con el apoyo de otras bancadas, la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que permitió avanzar con los juicios a muchos de los genocidas de la última dictadura, medida que posteriormente fue ratificada por el Poder Judicial.
La anulación de estas normas marcó el rumbo en una política de Derechos Humanos que, desde lo legislativo, contó también con la aprobación del proyecto que autorizó a la Justicia a obtener en forma compulsiva el ADN de una persona, si se sospecha que puede ser hija de desaparecidos.
El Congreso también realizó un giro total en el perfil ideológico de las iniciativas económicas que se empezaron a votar, y dejó de lado aquellas recetas recomendadas por los organismos financieros internacionales como el ‘Megacanje’, el ‘Blindaje’ o la ‘Ley de Déficit Cero’, por la sanción de la ‘Ley Cerrojo’ para garantizar el Canje de Deuda propuesto por el Poder Ejecutivo.
Ya no se aprobaron más iniciativas antipopulares como la ley que impulsó la Alianza y su ex ministro Domingo Cavallo para descontarles a los jubilados y los trabajadores el 13 por ciento de sus haberes y en cambio se sancionó un proyecto de movilidad jubilatoria y la estatización de las jubilaciones.
Atrás quedaron también las sesiones en las que los funcionarios que respondían al entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, intentaban explicar lo inexplicable: la ventaja de que cada aportante tenga su propia cuenta de capitalización en reemplazo del histórico sistema solidario.
En lugar de las leyes de flexibilización laboral de los 90’ y la denominada ‘Ley Banelco’ aprobada durante el último gobierno radical, por la cual están en el banquillo de los acusados el ex presidente Fernando de la Rua, el ex ministro Alberto Flamarique y ex senadores del PJ, el kirchnerismo empezó avanzar en otras iniciativas a favor de los trabajadores, derogando las viejas normas.
En estos diez años se sancionaron diferentes iniciativas laborales, siendo las que tuvieron mayor impacto las aprobadas en los últimos años, como la del Estatuto del Peón Rural y el Régimen de Servicio en Casas Particulares.
El kirchnerismo consiguió sancionar un conjunto de leyes sobre Derechos humanos, económicos, sociales y laborales, aún cuando todavía debía lidiar con el contrapoder que intentaba expresar el duhaldismo (derrotado finalmente en las urnas en diciembre de 2005), y antes de que la resolución 125 trajera el conflicto con las patronales agrarias que derivó en el voto ‘no positivo’ del entonces vicepresidente Julio Cobos.
Sin embargo, los reacomodamientos de las fuerzas políticas que derivaron de las votaciones en ambas cámaras del proyecto sobre las retenciones a las exportaciones no hicieron menguar la fuerza que el Gobierno nacional le imprimía a las leyes transformadoras que enviaba al Parlamento.
Así, apenas cuatro meses después de la finalización del conflicto agropecuario, la Presidenta consiguió la aprobación legislativa de la estatización de Aerolineas Argentinas, de la estatización de los fondos de las AFJP y de la ‘Ley de Movilidad Jubilatoria’.
Si el 2008 estuvo marcado por las leyes aprobadas en el último semestre, el 2009 estuvo centrado en el debate y sanción de un proyecto clave, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, una deuda pendiente de la democracia que se sancionó previo al recambio parlamentario, cuando ya el oficialismo sabía que iba a tener dos años dificiles por la pérdida de la mayoría en los comicios de octubre de ese año.
Los dos años siguientes fueron complicados para el kirchnerismo, por el conglomerado de oposición que en la Cámara Baja conformó el denominado ‘Grupo A’, una mayoría que impidió al oficialismo continuar con el ímpetu de trabajo de años anteriores, aunque tampoco la oposición,, por discrepancias internas, pudo avanzar más allá de votar un proyecto de pago de 82 por ciento móvil para los jubilados, iniciativa que finalmente fuera vetada por la Presidenta.
Este período de pocas sesiones y de escasa sanción de leyes dejó como positiva la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario, un proyecto que por su contenido atravesó ideológicamente a todas las bancadas y que debió soportar la presión constante sobre los legisladores de parte de los sectores más conservadores de la sociedad.
Recuperada la mayoría en la Cámara de Diputados, en diciembre de 2011 el Frente para la Victoria se abocó, contra sus adversarios del fracasado ex ‘Grupo A’, a plasmar en el Legislativo las iniciativas de profundización del modelo enviadas por el Poder Ejecutivo.
En los últimos meses, el kirchnerismo aprobó la ‘Ley de Identidad de Género’, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, la reconversión del Mercado de Capitales, declaró de utilidad pública la fabricación de Papel Prensa, las iniciativas tendientes a la democratización de la Justicia y la nacionalización de YPF.
Este último proyecto, también votado por algunas fuerzas opositoras, marcó un paso fundamental en el camino de la ‘soberanía energética’, y en la soberanía propiamente dicha que el país perdió en los años noventa, cuando el Congreso privatizó sistemáticamente cada una de las empresas del Estado.
Por último, vale destacar el trabajo mancomunado entre oficialismo y oposición para expresar la posición argentina de soberanía sobre las Islas Malvinas, plasmada en la ‘Declaración de Ushuaia’ (2012) y expuesta en los recintos cada vez que hizo falta repudiar alguna posición de Gran Bretaña. (Télam).- lf-sr-frz 24/05/2013 20:22

