WASHINGTON.- De cumplirse los objetivos, los dos créditos por 700 millones de dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acaba de aprobar para la Argentina están llamados a mejorar la calidad de vida de medio millón de personas mediante, entre otros puntos, la corrección de efectos indeseados de la "privatización de servicios públicos" esenciales, según se indicó.
Se trata del mayor paquete crediticio que, en conjunto, la entidad aprobó para el país en lo que va del año. Tal como anticipó LA NACION, el trámite se concretó pese al creciente voto en contra de países europeos, así como el de los Estados Unidos y de Canadá, que objetan políticas de nuestro país.
Con cerca de 500 millones de dólares, el primero de los préstamos quedará en manos del Ministerio de Planificación, a cargo de Julio De Vido.
La cartera debe comprometerlo a la dotación de servicios de agua y alcantarillado a medio millón de personas, lo que redunda en un monto promedio de 1000 dólares de costo por beneficiario.
"Con esto, el Banco apoyará al gobierno argentino en lo que refiere a incrementar los niveles de cobertura, la eficiencia operativa y comercial, y promover la sostenibilidad financiera de los prestadores", dijo Sergio Campos, jefe del equipo del proyecto del Banco Interamericano de Desarrollo, en el informe oficial.
Los beneficiarios son pobladores de las provincias de Jujuy, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones y Salta, donde reside "la población con menores ingresos en el nivel nacional", según se indicó. Se intentará con ello suplir falencias de cobertura no satisfechas con las políticas de privatización de servicios y situaciones de "inequidad" en el acceso a servicios básicos.
Por más de 200 millones de dólares, el segundo crédito responde a un ambicioso programa de financiación en el área de la Innovación Tecnológica, con el que se beneficiarán nuevos centros de servicios y de formación, así como proyectos de investigación e innovación, junto con la formación de 700 profesionales en el exterior.
"Con esto se apoyarán iniciativas destinadas a generar conocimiento, innovación y recursos humanos para atender desafíos tecnológicos de sectores estratégicos de la economía, tales como la agroindustria, la energía y el medio ambiente", dijo Pablo Angelelli, jefe del equipo del proyecto, en su informe oficial.
En rigor, el préstamo es por 160 millones de dólares. La Argentina deberá aportar una contraparte de 60 millones de dólares para efectivizar el programa.
"Es algo que puede tener enorme impacto en el desarrollo de pequeñas empresas en el país", afirmaron ante LA NACION quienes trabajaron en el proyecto.
En sus fundamentos, la iniciativa hace un repaso crítico de la situación económica del país, a la que describen como "en un etapa de transición de un crecimiento elevado hacia uno más moderado" en el que se mantiene "una elevada brecha en productividad con respecto a países desarrollados".
El Banco Interamericano de Desarrollo procura, para eso, fortalecer "políticas de apoyo a la innovación y el desarrollo tecnológico" que hagan "sostenible" en el mediano plazo la posibilidad de crecimiento. El dato cobra cuerpo si se recuerda que la inversión en la materia en la Argentina "está por debajo" del promedio en la región, según se comentó.
La elaboración del programa incluyó consultas con el Banco Mundial (BM), otra de las entidades en las que las aspiraciones financieras de la Argentina podrían tropezar con la amenaza de trabas por parte de los Estados Unidos y España, entre otros países.
En este caso, el préstamo permanecerá en la órbita del ministro de Ciencia, Lino Barañao.

